En el universo del MotoGP, Jorge Lorenzo es el representante máximo del pilotaje perfecto y calculado. Mientras Valentino Rossi seducía con su personalidad y Márquez asombraba con sus límites imposibles, el mallorquín construyó su leyenda sobre la base de una técnica depurada, una gestión impecable de los neumáticos y la capacidad de ganar carreras de principio a fin sin errores.
Cinco campeonatos mundiales en tres categorías
La carrera de Jorge Lorenzo como campeón del mundo comenzó en 2006, cuando con 19 años ganó el título de la clase 125cc. Al año siguiente, 2007, repitió en la clase 250cc con una dominancia que recordaba a los mejores años de Valentino Rossi en esa misma categoría.
Su traslado al MotoGP en 2008, directamente al equipo de fábrica de Yamaha, fue el salto más difícil de su carrera. Tardó dos años en ganar el primer título de la categoría reina (2010), haciendo frente a la presión de ser compañero de equipo de Rossi —su principal rival y figura más influyente del paddock— y a la dificultad de adaptarse a una moto mucho más potente y exigente.
Los campeonatos de MotoGP de 2010, 2012 y 2015 confirman su condición de figura histórica del motociclismo. El de 2015 fue quizás el más meritorio: Lorenzo ganó el título frente a Rossi en una temporada marcada por una polémica que dividió al mundo del motociclismo, con un final en Valencia que cerró el campeonato con Márquez frenando a Rossi deliberadamente en la última vuelta.
El récord de 6 victorias consecutivas
En 2013, Jorge Lorenzo estableció el récord de 6 victorias consecutivas en el Campeonato del Mundo de MotoGP, una racha que incluyó triunfos en Le Mans, Mugello, Circuit de Catalunya, Assen, Sachsenring y otro circuito europeo más. La capacidad de Lorenzo para ganar en circuitos tan diferentes —sinuosos como el Sachsenring o rápidos como Mugello— fue la demostración más clara de la universalidad de su técnica de pilotaje.
Esta racha de victorias es el récord de victorias consecutivas de un único piloto en la categoría reina del motociclismo mundial y refleja el nivel de dominio que Lorenzo alcanzó en la primera mitad de los años 2010.
El estilo «Lorenzo Style»
La forma de pilotar de Jorge Lorenzo fue bautizada con el nombre de «Lorenzo Style» por los analistas técnicos del paddock. Su característica principal era la fluidez: Lorenzo entraba en las curvas de forma suave, sin brusquedades, y mantenía la moto en trayectorias perfectas que minimizaban el desgaste de los neumáticos.
Esta gestión del neumático era su mayor ventaja competitiva en las carreras largas: mientras otros pilotos —especialmente Márquez— conducían de forma más agresiva y desgastaban el caucho más rápido, Lorenzo podía mantener el ritmo y atacar en los últimos compases de la carrera cuando la ventaja sobre los rivales con neumáticos más desgastados era máxima.
Los años en Ducati y Honda
Después de ganar el título en 2015, Lorenzo tomó la decisión más arriesgada de su carrera: dejar Yamaha (con la que había ganado sus tres títulos de MotoGP) para fichar por Ducati en 2017. Los primeros dos años con la Desmosedici fueron decepcionantes —la moto era muy diferente a la Yamaha y Lorenzo tardó en adaptarse—, pero en 2018 demostró su talento ganando el Gran Premio de Austria y el Gran Premio de Aragón con una Ducati que en ese momento era la mejor moto del campeonato.
En 2019, ya con Honda, ganó el Gran Premio de Qatar en Tailandia, una victoria que interrumpió la racha de Márquez y demostró que el talento de Lorenzo seguía siendo de primer nivel. Las lesiones de ese año, sin embargo, lo llevaron a anunciar su retirada definitiva del MotoGP en noviembre de 2019.
El legado de Jorge Lorenzo —5 campeonatos, el récord de victorias consecutivas, el estilo técnico más perfecto de su generación— es el de un piloto que llevó el MotoGP a otro nivel de excelencia técnica.