En el motocross americano, hay antes de Ricky Carmichael y después de Ricky Carmichael. El piloto de Havana, Florida, dominó los campeonatos nacionales americanos con una intensidad y una consistencia que nunca antes se habían visto en el deporte, acumulando un palmarés que lo sitúa en una categoría propia dentro del motocross del continente americano. El apodo que los aficionados le pusieron —el GOAT, el mejor de todos los tiempos— no admite mucho debate en el contexto del motocross americano.
El niño prodigio de Florida
Richard “Ricky” Carmichael nació el 27 de noviembre de 1979 en Havana, Florida. Creció en un estado que no es un centro tradicional del motocross americano —ese papel lo tiene California— pero que le proporcionó los terrenos y las instalaciones para practicar desde niño.
Carmichael comenzó a competir en motocross a los cinco años y a los 16 ya era profesional. Su desarrollo fue vertiginoso: en 1997, con 17 años, ya competía en el campeonato de 125cc del AMA National y ganaba carreras. La progresión hacia las categorías de mayor cilindrada fue natural e imparable.
AMA Supercross: el rey de los estadios
En el Supercross, Carmichael ganó 5 títulos en la categoría principal (450SX): 2001, 2002, 2003, 2005 y 2006. En varios de esos años, su dominio fue tan completo que las conversaciones no eran sobre si ganaría el título sino sobre cuánto margen de puntos tendría al final de la temporada.
Su estilo de pilotaje en el Supercross era una combinación de salida explosiva —casi siempre conseguía el holeshot o quedaba entre los primeros en la primera curva— y un ritmo de vuelta que pocos podían mantener durante los 20 minutos de la main event. Su condición física era considerada la de referencia en el deporte: un atleta de primer nivel que trataba el motocross como una disciplina de élite con toda la preparación física, técnica y mental que eso implicaba.
AMA Pro Motocross: el dominio exterior
Si en el Supercross el dominio de Carmichael fue impresionante, en el AMA Pro Motocross (campeonato exterior en tierra, disputado en verano) fue casi sobrehumano. Carmichael ganó 5 títulos de 450cc en el AMA Motocross y en algunas de esas temporadas registró marcas de victorias en mangas que siguen siendo los récords históricos del campeonato.
La combinación de ganar el Supercross (de enero a mayo) y el AMA Motocross (de mayo a agosto) en la misma temporada es uno de los logros más difíciles del motocross americano. Carmichael lo consiguió varias veces, lo que le permitía decir que había ganado ambos títulos en la misma temporada calendario, algo que muy pocos pilotos en la historia del deporte americano han logrado.
La temporada 2004: la perfección
La temporada 2004 fue posiblemente la mejor de la historia del motocross americano. Carmichael compitió en el AMA Pro Motocross y ganó 24 de las 24 mangas del campeonato: un porcentaje de victorias del 100% que nunca se había visto antes y que sigue siendo el récord absoluto del campeonato. La prensa deportiva americana bautizó esa actuación como “el año de la perfección”.
El legado: el GOAT que abrió camino
La influencia de Carmichael en el motocross americano va más allá de sus trofeos. Su forma de prepararse físicamente, de abordar el deporte con la mentalidad de un atleta de élite y de combinar el dominio técnico con la condición física más avanzada del pelotón elevó el listón de lo que se esperaba de un piloto de motocross profesional.
Los pilotos americanos que vinieron después de Carmichael —Ryan Villopoto, Ryan Dungey, Eli Tomac, Cooper Webb— crecieron compitiendo contra él o mirándole como modelo. Su huella en el motocross americano es tan profunda que sigue siendo el estándar de referencia más de quince años después de su retirada.