Hay deportes en los que el debate sobre el mejor de todos los tiempos está abierto y es inacabable. El motocross no es uno de ellos, al menos en lo que al Campeonato del Mundo se refiere. Stefan Everts ganó 10 títulos mundiales en tres categorías diferentes, en cinco décadas distintas de su carrera, y se retiró con 33 años siendo todavía el mejor del mundo. La distancia que le separa del segundo en el palmarés histórico es suficiente para cerrar casi cualquier discusión.
La familia Everts: una dinastía del motocross
Stefan Everts nació el 16 de enero de 1972 en Hasselt, Bélgica, en el seno de la familia más importante de la historia del motocross belga. Su padre, Harry Everts, había sido uno de los mejores pilotos de su generación: cuatro veces subcampeón del mundo, ídolo de los aficionados belgas y uno de los pilotos más respetados del circuito europeo de los años 70 y 80.
Crecer en esa familia significaba crecer en el motocross. Stefan montó en moto desde antes de poder andar en bicicleta, y la pista de entrenamiento familiar en Bélgica fue su primer circuito. La influencia de su padre —como entrenador, modelo y apoyo— fue determinante en la formación del que se convertiría en el más grande de todos.
Los primeros títulos: la promesa cumplida
Stefan Everts debutó en el Campeonato del Mundo en la categoría de 125cc y en 1995, con 23 años, ganó su primer título mundial. Era el comienzo de una historia que duraría once años más y produciría nueve títulos mundiales adicionales.
En 1996, en su primera temporada en la categoría de 250cc, Everts ganó el título mundial. Luego pasó a la clase de 500cc (la categoría reina de la época) y ganó tres títulos consecutivos entre 1997 y 1999. Con ya cinco títulos mundiales en su palmarés antes de cumplir los 28 años, Everts era ya reconocido como uno de los mejores pilotos de la historia.
El regreso a 250cc y la dominación total
Después de sus éxitos en 500cc, Everts regresó a la categoría de 250cc a principios de los años 2000 y siguió ganando: 2001, 2002 y 2003 fueron años de dominio completo en esa categoría. La versatilidad de poder ganar en dos categorías de cilindrada diferente, en dos fases distintas de su carrera, es una de las marcas más extraordinarias de su trayectoria.
La transición a los cuatro tiempos y los últimos títulos
La transición técnica del motocross hacia los motores de cuatro tiempos coincidió con los últimos años de la carrera de Everts. Muchos pilotos de su generación tuvieron dificultades para adaptarse a las nuevas motos. Everts no. En 2004, 2005 y 2006, en la categoría que pasaría a llamarse MXGP, ganó tres títulos mundiales más con motos de cuatro tiempos. Su décimo y último título, en 2006, fue también el broche de oro de su retirada.
El legado: la referencia inamovible
El palmarés de Everts es la referencia contra la que se miden todos los que han venido después. Antonio Cairoli, con 9 títulos mundiales, es el que más se ha acercado. Jeffrey Herlings tiene el potencial de seguir sumando. Pero los 10 títulos de Everts, ganados en tres categorías diferentes, en tres décadas distintas y en dos eras técnicas distintas del deporte, son una marca que la historia del motocross difícilmente volverá a ver.
Desde su retirada, Everts ha permanecido activo en el mundo del motocross como comentarista, mánager y promotor. Su figura es omnipresente en el paddock del MXGP, donde sigue siendo tratado con el respeto que merece el más grande de la historia.