Diego Armando Maradona es el jugador que más ha marcado la historia del Mundial de Fútbol después de Pelé, y para muchos incluso antes. Su trayectoria en el torneo es la de un hombre que pasó de la promesa frustrada a la leyenda absoluta, de la consagración a la tragedia, en el transcurso de cuatro ediciones que abarcan doce años de historia del fútbol.
España 1982: el debut truncado
Maradona llegó al Mundial de España 1982 con 21 años y con la expectativa de todo el fútbol mundial sobre sus hombros. Era el mejor jugador del planeta, recién fichado por el FC Barcelona, y Argentina llegaba como campeona defensora del título de 1978.
No salió bien. El equipo argentino no encontró su mejor versión y Maradona fue sometido a un marcaje físico brutal a lo largo del torneo. El punto de inflexión llegó ante Brasil: en el minuto 85, con Argentina ya eliminada, Maradona propinó una patada a Batista y fue expulsado. Era su primera —y no última— expulsión en un Mundial.
Argentina cayó en la segunda fase. El debut de Maradona en los Mundiales quedó como una promesa incumplida.
México 1986: la cumbre del fútbol
El Mundial de México 1986 es el torneo de Maradona en una medida que ningún otro jugador ha logrado en la historia de la competición. Durante tres semanas, Maradona fue literalmente insuperable.
El partido contra Inglaterra
Los cuartos de final entre Argentina e Inglaterra, celebrados el 22 de junio en el Estadio Azteca, son el partido más comentado de la historia del Mundial. El contexto lo cargaba de significado político: apenas cuatro años antes, ambos países habían librado la Guerra de las Malvinas.
En el minuto 51, Maradona elevó la mano izquierda y metió el balón con el puño. El árbitro tunecino Ali Bin Nasser lo señaló como gol. Maradona celebró con el equipo. Después, en la rueda de prensa, explicó que el gol lo marcó “un poco con la cabeza de Maradona, un poco con la mano de Dios”. La frase se convirtió en una de las más repetidas de la historia del fútbol.
Cuatro minutos más tarde, en el minuto 55, ocurrió lo contrario: Maradona recogió el balón en su propio campo, gambeteó a seis jugadores ingleses en 11 segundos, recorrió más de 60 metros y batió al portero Peter Shilton con el pie derecho. Argentina ganó 2-1. En 2002, la FIFA organizó una votación popular para elegir el mejor gol de la historia del fútbol y ese tanto fue el ganador. Se lo conoce como el Gol del Siglo.
El camino a la final
En semifinales ante Bélgica, Maradona marcó dos goles de similar factura individual: dos gambetas que terminaron en el fondo de la red sin que los defensas belgas pudieran hacer nada. Argentina ganó 2-0. En la final ante Alemania Occidental, Argentina iba ganando 2-0, los alemanes remontaron hasta el 2-2, y entonces fue Maradona quien, con una visión de juego excepcional, encontró a Burruchaga en el espacio para el 3-2 definitivo. Argentina campeona del mundo.
Las cifras del torneo de Maradona en 1986: 5 goles y 5 asistencias en 7 partidos. Fue elegido mejor jugador del torneo. No tiene equivalente en la historia del Mundial.
Italia 1990: la final más amarga
El Mundial de Italia 1990 fue diferente. Maradona jugaba en el Nápoles, era un ídolo en el sur de Italia, y la semifinal le colocó en una situación emocionalmente complicada: Argentina jugaba en Nápoles contra Italia. Antes del partido, Maradona pidió públicamente a los aficionados napolitanos que apoyaran a Argentina, lo que le costó la antipatía del resto de Italia.
Argentina ganó en penaltis después de un partido gris. En la final, ante Alemania Occidental en Roma, el equipo argentino mostró su peor versión. Perdió 0-1 por un penalti en el minuto 85 que muchos consideraron dudoso. Maradona lloró durante el himno argentino previo al partido. Las imágenes de ese llanto son quizás las más humanas de toda su carrera.
Su rendimiento en el torneo fue inferior al de 1986 —marcó un gol, ante Grecia en la fase de grupos—, pero su influencia táctica y liderazgo llevaron a Argentina hasta una final que no merecía disputar viendo el nivel mostrado.
USA 1994: el final impuesto
El Mundial de USA 1994 iba a ser el de la redención. Maradona, que arrastraba problemas con la cocaína desde los años 80, se había sometido a un proceso de recuperación física severo y llegó a Estados Unidos en un estado de forma llamativo para sus 33 años.
Argentina ganó sus dos primeros partidos con Maradona como figura. Tras el 4-0 ante Grecia —con un gol suyo que celebró con el rostro desfigurado de rabia y adrenalina—, el control antidopaje reveló la presencia de una mezcla de efedrina y pseudoefedrina en su organismo. La FIFA lo expulsó del torneo.
Maradona siempre mantuvo que la sustancia provenía de un suplemento nutricional para adelgazar que tomaba bajo supervisión médica, y que nadie le informó de que contenía una sustancia prohibida. La polémica nunca se cerró del todo.
Argentina fue eliminada por Rumanía en octavos de final sin él. La carrera mundialista de Maradona terminó de la forma más ingrata posible.
El legado mundialista de Maradona
Los números de Maradona en los Mundiales son sólidos pero no excepcionales por sí solos: 8 goles y 8 asistencias en 21 partidos, con un título ganado. Lo que lo convierte en una figura única es la concentración de genialidad en México 1986, la capacidad de cargar a Argentina sobre sus hombros durante tres semanas hasta ganar un Mundial con un equipo que sin él no habría llegado a cuartos de final.
Su rivalidad implícita con Pelé en el debate sobre el mejor jugador de la historia ha alimentado décadas de discusión. Pelé ganó tres Mundiales, Maradona uno. Pero ningún jugador —ni siquiera Messi, que en 2022 logró el título que le faltaba— ha dominado un torneo con la misma intensidad que Maradona en México.
Murió el 25 de noviembre de 2020. Tenía 60 años. En el barrio de la Boca, en Buenos Aires, hay un mural con su cara que mide varios pisos. En Nápoles, el estadio lleva su nombre.