El largo camino hacia los Juegos
La historia olímpica de la natación en aguas abiertas es una historia de ausencia y regreso. En los primeros Juegos Olímpicos modernos de Atenas 1896, las pruebas de natación se celebraron en aguas abiertas por necesidad (no había piscinas disponibles). Cuatro años después, en los Juegos de París 1900, la natación se disputó en el río Sena.
Sin embargo, a medida que las piscinas cubiertas se convirtieron en la norma para la competición de élite, la natación en aguas abiertas quedó excluida del programa olímpico durante más de cien años. Mientras tanto, el deporte sobrevivió en los márgenes del movimiento olímpico a través de competiciones internacionales no olímpicas.
El primer circuito mundial: la clave del regreso
El punto de inflexión llegó en 1991, cuando World Aquatics organizó en Perth (Australia) el primer Campeonato del Mundo de Natación en Aguas Abiertas, con las pruebas de 25 km como distancia principal. Este campeonato demostró que el deporte tenía suficiente nivel competitivo internacional para aspirar al reconocimiento olímpico.
Durante la década de 1990, World Aquatics trabajó activamente para consolidar un circuito de Copa del Mundo con etapas en varios continentes, crear un sistema de ranking mundial y establecer las reglas uniformes que permitieran al COI evaluar el deporte como candidato olímpico viable.
La aprobación del COI y los preparativos para 2008
En 2000, el Comité Olímpico Internacional aprobó la inclusión de la prueba de 10 km en aguas abiertas en el programa de los Juegos de Pekín 2008. Esta decisión supuso el reconocimiento definitivo del deporte en el más alto nivel deportivo mundial.
Entre 2000 y 2008, el circuito internacional creció exponencialmente en número de pruebas y participantes. La perspectiva olímpica atrajo nuevos patrocinadores, más cobertura mediática y una generación de jóvenes nadadores que eligieron especializarse en aguas abiertas en lugar de (o además de) la piscina.
Pekín 2008: la prueba inaugural
El 21 de agosto de 2008, en el embalse de Shunyi, se disputó la primera prueba olímpica de aguas abiertas en la era moderna. Maarten van der Weijden (Países Bajos), nadador que había superado una leucemia varios años antes, ganó el oro masculino en un emocionante sprint final. Larisa Ilchenko (Rusia) dominó la prueba femenina con autoridad.
La audiencia televisiva global y la espectacularidad visual de la prueba en un entorno natural confirmaron que la decisión del COI había sido acertada. Las aguas abiertas habían llegado para quedarse en el olimpismo.