Los orígenes míticos y prácticos
La natación en aguas abiertas es tan antigua como la humanidad. Desde los orígenes, los seres humanos nadaron en ríos, lagos y mares por necesidad: para cruzar corrientes, para pescar, para sobrevivir. Las primeras representaciones artísticas de natación humana datan del año 2500 a.C. en pinturas rupestres de la Cueva de los Nadadores, en el Sáhara.
En la antigüedad clásica, el mito de Hero y Leandro relataba cómo el joven Leandro cruzaba cada noche el Helesponto a nado para visitar a su amada. Lord Byron recreó esta gesta en 1810, cruzando el estrecho que hoy se llama Dardanelos (4,8 km), demostrando que la proeza era humanamente posible.
El siglo XIX: la era de las grandes travesías
El deporte organizado de aguas abiertas nació en la Inglaterra victoriana, donde los clubs de natación proliferaron junto con la fascinación por las proezas físicas de larga distancia. En 1875, Matthew Webb se convirtió en el primer nadador en cruzar el Canal de la Mancha (33,7 km) a nado, una hazaña que capturó la imaginación del mundo entero y estableció el primer gran referente del deporte.
A finales del siglo XIX comenzaron a organizarse competiciones en ríos y bahías en varios países europeos y en Argentina, donde las travesías en ríos de la Cuenca del Plata sentaron las bases del que se convertiría en el mayor movimiento popular de natación en aguas abiertas del mundo.
El siglo XX: de los Juegos al olvido olímpico
En los primeros Juegos Olímpicos modernos de Atenas 1896, la prueba de natación se celebró en el mar, en la bahía de Zea. Cuatro años después, en París 1900, las pruebas se disputaron en el río Sena. Sin embargo, a medida que las piscinas se popularizaron y la natación en instalaciones cerradas se estandarizó, la natación en aguas abiertas desapareció del programa olímpico durante más de cien años.
Durante el siglo XX, el deporte sobrevivió gracias a las travesías populares y a competiciones internacionales organizadas fuera del paraguas olímpico. World Aquatics incorporó las aguas abiertas a su programa de Campeonatos del Mundo en 1991, en Perth (Australia), con las pruebas de 25 km.
El regreso olímpico: Pekín 2008
Tras décadas de trabajo de los organismos del deporte, la natación en aguas abiertas regresó a los Juegos Olímpicos en Pekín 2008 con la prueba de 10 km en el embalse de Shunyi. Maarten van der Weijden (Países Bajos) y Larisa Ilchenko (Rusia) fueron los primeros campeones olímpicos de la era moderna en aguas abiertas. Desde entonces, el deporte no ha parado de crecer.