Las figuras son el vocabulario fundamental de la natación artística: un catálogo de posiciones corporales codificadas que constituyen la base técnica de toda la disciplina. Desde la barracuda, en la que el cuerpo se mantiene recto y completamente vertical fuera del agua, hasta el flamenco, donde una pierna se dobla mientras la otra permanece extendida, cada figura exige un control muscular específico, equilibrio en el agua y la capacidad de mantener la posición de forma limpia durante el tiempo requerido.
El aprendizaje de las figuras ocupa una parte esencial del entrenamiento en las etapas de formación. Las jóvenes nadadoras pasan años perfeccionando la alineación de su cuerpo, el control de la respiración bajo el agua y la técnica de propulsión necesaria para elevar el cuerpo a la posición correcta. Este trabajo de base en figuras es el que luego permite ejecutar con calidad los elementos de las rutinas técnica y libre en competición de alto nivel.
Con la evolución del deporte hacia formatos más espectaculares y televisivos, las figuras han perdido protagonismo en el programa competitivo de élite, donde las rutinas con música, acrobacias y trabajo en equipo han pasado a ser el centro de la disciplina. Sin embargo, siguen siendo el fundamento pedagógico de la natación artística y el criterio más objetivo para evaluar la calidad técnica individual de cada nadadora, independientemente del trabajo coreográfico colectivo.