La rutina técnica es una de las dos modalidades de actuación que define la competición de natación artística moderna. A diferencia de la rutina libre, donde las nadadoras tienen plena libertad creativa, la rutina técnica impone un marco reglamentario estricto: World Aquatics publica cada temporada el listado de elementos obligatorios que deben aparecer en la actuación, con indicaciones sobre el orden, la duración y la forma de ejecución. Este formato permite a los jueces comparar directamente la calidad técnica de equipos y dúos de todo el mundo sobre una base común.
Los elementos técnicos obligatorios abarcan figuras clásicas, transiciones acrobáticas y combinaciones de movimientos que ponen a prueba la elevación, la sincronización y la limpieza de ejecución de las nadadoras. La dificultad de estos elementos puede variar según la categoría de competición, y los equipos que buscan mayor puntuación optan por variantes más complejas dentro del catálogo permitido. La elección estratégica de dificultad, equilibrada con la capacidad real de ejecutarla sin errores, es una de las decisiones clave del entrenamiento de alto nivel.
La rutina técnica dura entre dos y dos minutos y medio según la modalidad, y va acompañada de música como en todas las actuaciones de la disciplina. Aunque el margen creativo es menor que en la rutina libre, los mejores equipos consiguen imprimirle personalidad propia dentro de los márgenes reglamentarios, convirtiéndola en una actuación artísticamente coherente además de técnicamente solvente.