Ona Carbonell Ballestero nació en Barcelona en 1990 y comenzó a practicar natación artística en el Club Natació Sabadell, uno de los grandes viveros del deporte acuático catalán y español. Desde muy joven mostró unas condiciones físicas y artísticas excepcionales: flexibilidad, sentido del ritmo, resistencia bajo el agua y una capacidad interpretativa que convirtió sus rutinas en algo más cercano al arte que al deporte convencional.
Una carrera de más de una década en la élite mundial
La carrera de Carbonell en la élite internacional comenzó a principios de los años 2010 y se extendió durante más de una década, lo que la convierte en una de las deportistas españolas con mayor longevidad en el alto rendimiento. En ese período acumuló un palmarés impresionante en los Campeonatos del Mundo de Natación —organizados por la FINA, hoy World Aquatics— donde España, liderada por ella, se convirtió en una potencia del segundo nivel internacional, por detrás de Rusia y China pero por delante de la inmensa mayoría de países con tradición en la especialidad.
Sus medallas mundiales abarcan las modalidades de individual técnico y libre, dúo y equipo, lo que demuestra una versatilidad excepcional. Competir en todas las pruebas de un deporte exige adaptarse a ritmos, compañeras y coreografías muy distintas, y Carbonell lo ha hecho durante años con una consistencia que pocos deportistas alcanzan.
Los Juegos Olímpicos: tres ediciones en el podio
La dimensión olímpica de Ona Carbonell es el capítulo más brillante de su carrera. Participó en tres ediciones de los Juegos Olímpicos, logrando metales en todas ellas:
En Londres 2012 formó parte del equipo español que consiguió la medalla de plata, una actuación que catapultó a Carbonell al primer plano del deporte español. En Río de Janeiro 2016 compitió en dúo junto a su compañera de siempre Gemma Mengual, con quien había construido una de las parejas más competitivas de la natación artística mundial, obteniendo nuevamente la plata. En Tokio 2020 —disputados en 2021 por la pandemia— volvió a participar con el equipo español, sumando una nueva presencia en los podios olímpicos y confirmando que, incluso en los treinta años, seguía siendo una deportista de primer nivel mundial.
Tres Juegos Olímpicos con medallas es un logro que muy pocos deportistas españoles han alcanzado en la historia del olimpismo.
La compañía de Gemma Mengual
Buena parte del éxito de Carbonell en el dúo es inseparable de su relación deportiva con Gemma Mengual, la otra gran figura de la natación artística española del mismo período. Las dos barcelonesas formaron una dupla que compitió al más alto nivel durante años y que fue referente del deporte español en los circuitos internacionales. Su coordinación, su sincronía y su capacidad de transmitir emociones a través de las rutinas las convirtieron en dos de las figuras más populares del deporte acuático español.
El reconocimiento nacional e internacional
A lo largo de su carrera, Ona Carbonell recibió múltiples reconocimientos del deporte español: fue finalista en los Premios Nacionales del Deporte en varias ocasiones y fue ampliamente reconocida como una de las grandes figuras del olimpismo español contemporáneo. A nivel internacional, su nombre figura en los registros históricos de World Aquatics como una de las nadadoras artísticas con mayor número de presencias en podios de Campeonatos del Mundo.
Origen barcelonés y formación en el Sabadell
El Club Natació Sabadell, donde Carbonell comenzó su carrera, es un referente indiscutible de la natación artística en España. Su modelo de formación, sus entrenadores y su cultura deportiva han producido una proporción desproporcionada de internacionales y campeonas. El hecho de que Carbonell y varias de sus compañeras de equipo salieran del mismo club habla de la solidez de un sistema que combina exigencia técnica con un ambiente colectivo propicio para el desarrollo del talento.
Legado para la natación artística española
Ona Carbonell representa para la natación artística española lo mismo que Mireia Belmonte para la natación en piscina: una figura que ha demostrado que el deporte español puede competir y ganar a escala mundial en una especialidad exigente. Su palmarés ha elevado el perfil del deporte en los medios de comunicación y ha inspirado a nuevas generaciones de chicas —y chicos— que empezaron a practicar natación artística viendo sus rutinas en televisión durante los Juegos Olímpicos. Ese efecto de arrastre, difícil de cuantificar pero muy real, es quizás su legado más duradero.