La natación artística es uno de los pocos deportes en los que el escenario de competición tiene requisitos acústicos además de los habituales requisitos físicos. La piscina no solo debe cumplir medidas de profundidad y superficie, sino también estar equipada con sistemas de sonido especiales que hacen posible la disciplina tal como se practica en la actualidad.
Requisitos de la piscina
Profundidad mínima
La profundidad mínima establecida por World Aquatics para las competiciones internacionales es de tres metros en toda el área de actuación. Esta exigencia no es arbitraria: durante las rutinas, las nadadoras ejecutan elementos en posición completamente invertida (piernas al aire, cabeza hacia el fondo) y necesitan espacio suficiente para hacerlo sin riesgo de tocar el suelo.
Tocar el fondo durante una competición conlleva una deducción automática de 0,5 puntos en la nota final, lo que puede ser suficiente para cambiar la clasificación en competiciones de alto nivel donde las diferencias son mínimas.
Dimensiones y espacio
Las rutinas en equipo utilizan una superficie de al menos 12 x 25 metros. Aunque no existe una normativa rígida sobre las dimensiones de la piscina para todas las categorías, las instalaciones de competición internacional suelen disponer de al menos una piscina olímpica de 50 metros donde se crea el espacio necesario.
El sistema de altavoces subacuáticos
Uno de los elementos más sorprendentes para el público no iniciado es la existencia de altavoces instalados bajo el agua. Estos altavoces (transductores acuáticos) transmiten la señal de audio al interior del agua, de modo que las nadadoras pueden escuchar la música incluso cuando están completamente sumergidas.
El oído humano no capta igual el sonido bajo el agua que en el aire: el sonido se transmite mejor y más rápido en el agua (a unos 1.500 m/s frente a los 343 m/s del aire), pero la localización direccional del sonido se vuelve más difícil. Las nadadoras aprenden a interpretar la música bajo el agua a través de largos años de entrenamiento.
Equipamiento de las nadadoras
Pinza nasal (clip nasal)
La pinza nasal es el accesorio más identificativo del deporte. Se trata de un pequeño clip de metal o silicona que sella las fosas nasales, impidiendo la entrada de agua durante las inversiones y los largos periodos sumergidas en posición invertida. Sin ella, mantener concentración y posición bajo el agua sería imposible.
Gorro de baño
El gorro es obligatorio en competición. Suele incorporar el decorado y los elementos del traje de baño o del tema de la rutina. Muchas nadadoras fijan el cabello con gelatina antes de colocarse el gorro, una práctica habitual que mantiene el peinado perfectamente liso y uniforme durante toda la actuación, incluso después de numerosas inmersiones. Utilizar gelatina para el cabello es una tradición tan arraigada en el deporte que forma parte de la preparación estándar en todos los niveles de competición.
Traje de baño
Los trajes de baño de competición son prendas personalizadas, diseñadas específicamente para cada rutina. Incluyen pedrería, lentejuelas y elementos decorativos que complementan el tema coreográfico. El reglamento establece que el traje debe ser decoroso y adecuado para el deporte, pero dentro de ese marco las posibilidades estéticas son amplias.
Maquillaje escénico
El maquillaje es parte integral de la presentación. Las nadadoras utilizan maquillaje resistente al agua (a menudo fijado con productos especiales) que resiste las inmersiones. El reglamento no establece normas sobre maquillaje salvo que debe ser apropiado, pero en competición internacional las nadadoras llevan siempre maquillaje escénico que realza la expresividad y la visibilidad de sus gestos desde la tribuna del jurado.