En el panteón de los grandes deportistas olímpicos, Michael Phelps ocupa un lugar que ningún otro atleta ha logrado siquiera aproximar. Con 23 medallas de oro, 3 de plata y 2 de bronce a lo largo de cuatro Juegos Olímpicos, el nadador de Baltimore es sencillamente el mayor medallista de la historia de los Juegos Olímpicos modernos, una distinción que parece destinada a perdurar durante generaciones.
El fenómeno de Pekín 2008
Si hay un momento que define la grandeza de Phelps, es la semana que pasó en el Centro Acuático Nacional de Pekín durante los Juegos de 2008. En ocho días consecutivos, el nadador estadounidense ganó ocho medallas de oro, una por cada prueba en la que participó, superando el récord de siete oros en unos mismos Juegos que ostentaba el también nadador Mark Spitz desde Munich 1972.
Cada una de esas victorias tuvo su drama particular. En los 100 metros mariposa, Phelps tocó la pared por tan solo siete centésimas de segundo delante del serbio Milorad Cavic, en lo que fue considerado el toque más importante de su carrera. En los relevos, sus compañeros de equipo le dieron la base necesaria y él respondió con etapas extraordinarias.
Una carrera de 16 años
La carrera olímpica de Phelps comenzó en Sídney 2000, cuando tenía solo 15 años y terminó en 5º lugar en los 200 metros mariposa. Cuatro años después, en Atenas 2004, ganó sus primeros seis oros. En Londres 2012, ya con 27 años, añadió cuatro oros más. Y en Río 2016, a los 31 años y después de una retirada temporal, puso el broche de oro a su carrera con otros cinco oros.
A lo largo de estos 16 años, Phelps estableció 39 récords mundiales individuales, una cifra que refleja no solo su dominio en las pruebas que compitió sino también la constante evolución de sus tiempos a lo largo de toda su carrera.
Las características físicas de una máquina acuática
El éxito de Phelps no es solo fruto del entrenamiento —aunque entrenó bajo la supervisión de su entrenador Bob Bowman desde los 11 años con una dedicación monástica—. Su cuerpo tiene características físicas que parecen diseñadas por la naturaleza para la natación:
Su envergadura es de 201 cm con una altura de 193 cm, una proporción inusual que le da más alcance que sus rivales. Sus pies son hiperfexibles y actúan como aletas naturales. Sus piernas son relativamente cortas para su altura, reduciendo la resistencia en el agua. Y su cuerpo produce menor cantidad de ácido láctico que la media, lo que le permite competir en múltiples pruebas en el mismo día con niveles de fatiga menores.
El legado humano
Más allá de los récords deportivos, Phelps ha tenido un impacto enorme como figura pública que ha hablado abiertamente de sus luchas contra la depresión y la ansiedad. Después de los Juegos de Londres 2012, atravesó un período muy difícil que incluyó problemas con el alcohol y pensamientos oscuros. Su valentía al hablar de salud mental ha ayudado a miles de deportistas y ciudadanos de todo el mundo a buscar ayuda.
Su fundación, Michael Phelps Foundation, trabaja para fomentar la natación entre niños de comunidades desfavorecidas y promover hábitos saludables. Este legado fuera del agua puede ser tan importante como los 23 oros que cuelgan de las paredes de su hogar.
¿Puede alguien superar sus 23 oros?
Es quizás la pregunta más fascinante del olimpismo. La respuesta corta es: muy difícil. Para superar a Phelps, un nadador tendría que mantener un nivel de excelencia durante al menos cuatro Juegos consecutivos, ganando entre cinco y seis oros en cada edición. La natación es uno de los pocos deportes donde un mismo atleta puede participar en muchas pruebas individuales y de relevos, pero la combinación de talento, longevidad y constancia que mostró Phelps es extraordinariamente difícil de replicar.