El attack point —punto de ataque— es el concepto que estructura la estrategia de navegación de los orientadores avanzados. La idea es que, en lugar de intentar navegar con máxima precisión durante todo el trayecto desde el control anterior, el corredor divide el leg en dos fases: una primera fase rápida y menos exigente hasta el punto de ataque, y una segunda fase más lenta, precisa y concentrada desde el punto de ataque hasta el control.
Esta división tiene una lógica clara. Navegar con máxima precisión durante kilómetros en bosque denso es agotador mentalmente y ralentiza la velocidad física. Sin embargo, sin precisión al final del leg, el corredor puede llegar al área general del control sin encontrar la baliza y gastar mucho tiempo buscándola. El attack point resuelve este dilema: se corre rápido hasta un punto conocido y cercano al control, y desde ahí se navega con precisión máxima durante solo los últimos 50-200 metros.
Un attack point ideal es un rasgo del terreno que el corredor puede localizar con alta certeza incluso corriendo a velocidad considerable: un cruce de caminos, un puente, una fuente, un cambio brusco de vegetación, una roca grande o cualquier rasgo lineal que sea imposible de confundir. Desde este punto, el corredor toma la brújula, mide la distancia y la dirección al control, y ejecuta una navegación de alta precisión.
La elección del attack point es una de las habilidades que más distingue a los orientadores de nivel avanzado de los principiantes. Un principiante suele intentar navegar con precisión desde el control anterior; un experto estructura conscientemente cada leg identificando el mejor attack point y organizando su velocidad en función de esa estructura.