El bearing —rumbo— es la expresión numérica de una dirección medida en grados respecto al norte magnético. En orientación deportiva, tomar un bearing correcto con la brújula es la técnica más directa y fiable para moverse con precisión entre dos puntos, especialmente en terreno sin rasgos visibles como un bosque denso o una ladera despejada.
El proceso de tomar un bearing es rápido una vez automatizado. Con la brújula de placa (la más común en orientación), el corredor coloca el borde de la placa entre su posición actual en el mapa y el objetivo. A continuación, gira el limbo graduado hasta que las líneas de norte del limbo queden paralelas a las líneas meridianas del mapa (que apuntan al norte de mapa). El ángulo marcado en el limbo es el bearing. Después, el corredor levanta la brújula, la sostiene horizontal frente a su cuerpo, gira su propio cuerpo hasta que la aguja magnética quede alineada con las líneas de norte del limbo, y la dirección a la que apunta la placa es la dirección en el terreno real.
La corrección por declinación magnética —la diferencia entre el norte geográfico y el norte magnético en cada zona del mundo— es un factor técnico que los orientadores deben conocer. En España continental, la declinación magnética es de alrededor de 0-2 grados oeste según la zona y el año, lo que en distancias cortas de orientación tiene un efecto mínimo pero que puede ser relevante en navegaciones largas o en otras regiones del mundo.
El bearing es la herramienta de navegación más precisa pero también la más dependiente de la ejecución correcta. Un error al tomar el bearing, un ligero giro durante la carrera o no corregir la dirección periódicamente pueden acumular errores significativos en distancias largas. Por eso, los orientadores expertos combinan el bearing con la lectura de rasgos del terreno y el conteo de pasos para maximizar la precisión.