España como epicentro del pádel europeo
Si bien el pádel nació en México y creció en Argentina, es España el país que lo ha llevado a su máxima expresión y el que ha actuado como puerta de entrada al mercado europeo. Desde los primeros clubs de Marbella y Madrid, el deporte se extendió a lo largo de los años 80 y 90 por toda la geografía española con una velocidad que sorprendió incluso a los más optimistas. La construcción de pistas de pádel se convirtió en un negocio próspero: primero en los clubs privados, luego en los polideportivos municipales y finalmente en las instalaciones privadas y las urbanizaciones residenciales.
La clave del éxito español residió en varios factores simultáneos. El clima peninsular favorece la práctica al aire libre durante gran parte del año, pero la posibilidad de instalar pistas cubiertas eliminó esa limitación. El formato de dobles lo convierte en una actividad social de primer orden: cuatro amigos, una hora, un partido y unas cañas después. Y la curva de aprendizaje, mucho más suave que la del tenis gracias a las paredes que devuelven la pelota, permitía a cualquier persona comenzar a disfrutar del juego desde la primera sesión.
La Federación Internacional y la institucionalización
El crecimiento explosivo del pádel a nivel mundial requería un organismo rector que coordinase las normas, los torneos y el desarrollo del deporte en los distintos países. En 1991 se fundó en Madrid la Federación Internacional de Pádel (FIP), que desde entonces ha ejercido como la máxima autoridad del deporte a nivel global. La FIP agrupa hoy a más de noventa federaciones nacionales en todos los continentes y trabaja en colaboración con el Comité Olímpico Internacional, aunque el pádel aún no ha conseguido su inclusión en el programa olímpico.
España fue también pionera en la creación de una estructura federativa nacional sólida. La Federación Española de Pádel, constituida en 1993, comenzó a organizar los primeros campeonatos nacionales y a establecer las bases del circuito profesional español. El número de licencias federativas creció de forma sostenida: de las pocas decenas de miles de los primeros años a los más de trescientos mil jugadores federados que tiene España en la actualidad, lo que convierte al país en la mayor potencia del pádel mundial.
El World Padel Tour y la profesionalización del circuito
El gran salto en la profesionalización del pádel llegó con la creación del World Padel Tour (WPT) en 2012. Este circuito, que reunía a los mejores jugadores del mundo en una serie de torneos disputados principalmente en España, fue el primer intento serio de crear un producto televisivo y deportivo comparable a los grandes circuitos de tenis. Las retransmisiones en vivo, los contratos con patrocinadores internacionales y la creación de un sistema de ranking global dotaron al pádel profesional de la estructura que necesitaba para dar el salto definitivo.
Los primeros años del WPT estuvieron dominados por las parejas españolas y argentinas. Pablo Lima y Juan Martín Díaz, Fernando Belasteguín y Juan Lebrón, o Alejandro Galán y Juan Lebrón protagonizaron los grandes duelos del circuito. Fernando Belasteguín, en particular, se convirtió en el primer gran embajador del pádel profesional: permaneció durante más de catorce años consecutivos en el número uno del ranking mundial, un récord de longevidad sin parangón en los deportes de raqueta.
Premier Padel y la nueva era
En 2023, el panorama del pádel profesional vivió una revolución: la FIP lanzó el circuito Premier Padel como alternativa oficial al WPT, con el respaldo del grupo Qatari Sports Investments y la colaboración de la ATP y la WTA. Este nuevo circuito, que ofrecía premios económicos muy superiores y accedía a mercados como Oriente Medio, Asia y América del Norte, supuso un punto de inflexión en la historia del pádel profesional.
La llegada de grandes inversores internacionales y el interés creciente de los medios de comunicación en países donde el pádel era prácticamente desconocido —Francia, Italia, Suecia, Bélgica, Qatar, Arabia Saudí— dibujaron un horizonte de crecimiento sin precedentes. Nuevas generaciones de jugadores, con Arturo Coello y Agustín Tapia como figuras emergentes, tomaron el relevo de los veteranos y confirmaron que el pádel estaba lejos de haber tocado techo. El deporte de raqueta más joven del mundo se encamina con paso firme hacia su consolidación definitiva como fenómeno global.