Hay escándalos que afectan a un deportista y escándalos que afectan a un deporte entero. El caso Kamila Valieva fue del segundo tipo: una crisis que sacudió los fundamentos del patinaje artístico, del sistema antidopaje internacional y de la ética olímpica en uno de los momentos más mediáticos de los Juegos de Pekín 2022.
La promesa que llegó al hielo olímpico
Kamila Valieva había llegado a los Juegos de Pekín como el mayor talento del patinaje femenino de su generación. Con 15 años, ya era capaz de ejecutar cuádruples de forma rutinaria en competición, algo que ninguna patinadora femenina había hecho antes de su generación. El patinaje artístico femenino estaba ante su próxima reina.
El 7 de febrero de 2022, Valieva lideró al equipo ruso (ROC) a la victoria en la nueva prueba por equipos de los Juegos, con una actuación que confirmó todas las expectativas. La medalla de oro era del equipo ruso, y Valieva era su gran protagonista.
La bomba informativa
El 8 de febrero —al día siguiente de la victoria por equipos— las noticias comenzaron a filtrarse: Valieva había dado positivo en un control antidopaje. La sustancia era trimetazidina, un medicamento cardíaco prohibido por la WADA desde 2014 por mejorar la eficiencia del metabolismo del oxígeno en el músculo.
La muestra positiva correspondía al control antidopaje del Campeonato de Rusia de diciembre de 2021. El laboratorio de Estocolmo encargado de analizarla no había emitido el resultado hasta días después del inicio de los Juegos, cuando Valieva ya había competido. La Agencia Rusa Antidopaje (RUSADA) la había suspendido provisionalmente, pero Valieva recurrió y obtuvo el levantamiento de la suspensión antes de que el caso llegara al TAS.
El TAS en sesión urgente
La WADA, la USADA y el COI llevaron el caso al Tribunal Arbitral del Deporte en sesión urgente, pidiendo que se reinstaurara la suspensión antes del programa individual. El TAS, tras deliberar, decidió no reinstaurar la suspensión, argumentando el interés superior de la menor y la lenta gestión del laboratorio. Valieva podría competir.
La decisión fue incomprendida por buena parte de la comunidad deportiva y mediática. Decenas de deportistas, federaciones y comentaristas expresaron su consternación.
El programa libre que el mundo vio
El programa libre femenino de los Juegos de Pekín 2022 fue uno de los momentos de mayor tensión del patinaje artístico olímpico. Valieva, que llegaba como líder tras el programa corto, salió al hielo con el peso del mundo sobre los hombros. El resultado fue un derrumbe: caídas en varios saltos, errores en los elementos que normalmente dominaba con elegancia, una actuación que mostraba los límites de lo que una niña de 15 años puede soportar bajo esa presión.
Valieva quedó en cuarta posición. El oro fue para su compatriota Anna Shcherbakova, la plata para Alexandra Trusova. Las imágenes de Valieva llorando en el K&C mientras su entrenadora Eteri Tutberidze le hablaba con dureza visible generaron una ola de reacciones sobre los métodos del sistema de entrenamiento ruso.
La sanción final y la anulación histórica
En febrero de 2024, el TAS impuso a Valieva una sanción de cuatro años, retroactiva a diciembre de 2021. Todos sus resultados desde esa fecha fueron anulados. El oro por equipos de Pekín pasó a Estados Unidos. La ceremonia de medallas, que el COI había aplazado durante los Juegos a la espera de la resolución, nunca se celebró en China.
El caso Valieva dejó preguntas sin responder sobre la responsabilidad de los adultos —entrenadores, médicos, directivos de la federación— en el entorno de una deportista menor de edad, y sobre la necesidad de reformar el sistema antidopaje para proteger mejor a los deportistas jóvenes.