En el patinaje artístico hay un espacio que no es la pista pero que es, quizás, donde ocurren los momentos más humanos del deporte: la zona de besos y lágrimas, conocida universalmente por sus siglas en inglés, K&C (Kissing and Crying).
Qué es y dónde está
El K&C es un área específica de los recintos de patinaje artístico, ubicada junto a la entrada/salida de la pista, con asientos (habitualmente un banco o silla) donde el patinador y su entrenador o entrenadores se sientan a esperar la puntuación después de cada actuación.
El lugar siempre está dentro del campo de visión de las cámaras de televisión. Eso es deliberado: los directores de realización saben perfectamente que lo que ocurre en el K&C es parte esencial del espectáculo televisivo. Mientras los jueces introducen sus notas y el sistema ISU calcula la puntuación, la cámara permanece fija en los rostros del patinador y del entrenador.
Un teatro de emociones
Lo que hace especial al K&C es que la reacción que captamos es auténtica. Los patinadores acaban de terminar una actuación de 2 a 4 minutos de máximo esfuerzo físico y concentración mental. Están jadeando, sudando, con la adrenalina a tope. Sus defensas emocionales están al mínimo. Y entonces tienen que sentarse, en silencio, durante dos o tres minutos, mirando una pantalla que les dirá si todo el trabajo de meses ha dado sus frutos.
Las cámaras recogen cada tic, cada susurro entre patinador y entrenador, cada momento en que los ojos se llenan de lágrimas o la cara se transforma en una sonrisa de alivio o de euforia. Son imágenes que el espectador recibe sin filtro: el llanto de Yuzuru Hanyu tras su programa libre en Sochi 2014, la incredulidad de Kim Yuna al ver su puntuación récord en Vancouver 2010, el derrumbe de Kamila Valieva en Pekín 2022.
El ramo de flores y los peluches
Una tradición del patinaje artístico es que el público lanza flores y peluches al hielo después de las actuaciones de sus patinadores favoritos. Un equipo de recogedores —habitualmente jóvenes con bolsas— recogen todo lo que ha caído al hielo mientras el patinador camina hacia el K&C.
Los patinadores suelen recoger personalmente uno o varios peluches o ramos del hielo antes de sentarse en el K&C, y a menudo posan con ellos mientras esperan la nota. Yuzuru Hanyu tiene un peluche de Winnie the Pooh que sus fans le lanzan en cada competición y que siempre lleva consigo al K&C; es uno de los elementos más reconocibles de su imagen pública.
La dinámica entrenador-patinador
Otro elemento fascinante del K&C es la dinámica que se observa entre el patinador y su entrenador. En algunos casos, el entrenador abraza y consuela al deportista con ternura. En otros —como ha ocurrido con la escuela rusa de Eteri Tutberidze— las cámaras capturan a entrenadoras hablando duramente a sus patinadoras en momentos de máxima vulnerabilidad, lo que ha generado debate público sobre los métodos de entrenamiento en el patinaje de élite.
La zona de besos y lágrimas, en ese sentido, es también un espejo de las relaciones de poder dentro del patinaje artístico, captado en el momento más honesto posible.