La petanca es uno de esos deportes que parece sencillo a simple vista y que esconde, bajo esa aparente simplicidad, una profundidad táctica y técnica que engancha de por vida. Su mecánica básica cabe en una frase: lanzar bolas metálicas para acercarse a un pequeño blanco de madera. Pero dominar esa mecánica requiere años de práctica, y entender cuándo acercar y cuándo apartar es pura estrategia.
El objetivo del juego
El objetivo de la petanca es que las bolas de tu equipo queden más cerca del cochonnet —el pequeño blanco de madera— que las del equipo rival. Al final de cada mano (cada ronda de lanzamientos), se cuentan los puntos del equipo ganador de esa mano y se sigue acumulando hasta que uno de los equipos alcanza los 13 puntos, momento en que se proclama vencedor.
No existe el empate en petanca. El juego continúa hasta que un equipo llega a 13.
El terreno de juego
La petanca no requiere un campo de dimensiones fijas ni una superficie especial. Se puede jugar sobre tierra, grava, arena compacta o cualquier superficie irregular. Esa adaptabilidad es una de las razones de su enorme popularidad global: una plaza pública, un camino de tierra o un jardín son suficientes.
Las dimensiones mínimas recomendadas para una pista reglamentaria son 15 metros de largo por 4 metros de ancho, aunque en torneos internacionales se usan pistas algo más largas. Las líneas laterales no son obstáculos: una bola que sale de la pista queda fuera de juego.
Las bolas
Las bolas de petanca son de metal (acero o acero inoxidable), con un diámetro de entre 70,5 y 80 mm y un peso de entre 650 y 800 gramos. No son bolas sólidas: tienen un interior hueco que permite variar el peso y el comportamiento al rodar o rebotar.
Cada equipo tiene sus propias bolas, habitualmente marcadas o grabadas para distinguirlas de las del rival. La elección del tipo de bola —más dura o más blanda, más pesada o más ligera— es parte de la estrategia personal de cada jugador.
El cochonnet
El cochonnet (también llamado boliche, jack o but) es una pequeña bola de madera de entre 25 y 35 mm de diámetro. Sirve de blanco: todos los jugadores intentan colocar sus bolas metálicas lo más cerca posible de él.
Al inicio de cada mano, el equipo con el turno de sacar lanza el cochonnet al terreno. Debe caer a una distancia de entre 6 y 10 metros del círculo de lanzamiento y quedar en una zona visible y jugable. Si el lanzamiento es inválido, el rival tiene el derecho de colocarlo.
Cuántas bolas usa cada jugador
El número de bolas por jugador depende de la modalidad:
- Tripletas (3 jugadores por equipo): cada jugador usa 2 bolas (6 bolas por equipo en total).
- Dobles (2 jugadores por equipo): cada jugador usa 3 bolas (6 bolas por equipo en total).
- Tête-à-tête (1 jugador por equipo): cada jugador usa 3 bolas (también 6 en total).
La consistencia de 6 bolas por equipo es característica de la petanca y garantiza una paridad de recursos entre ambos contendientes.
El turno de juego
El juego comienza cuando el equipo que saca lanza el cochonnet y realiza el primer lanzamiento. A partir de ahí, siempre juega el equipo cuya mejor bola esté más lejos del cochonnet. Esta regla tiene una consecuencia táctica fundamental: el equipo que va perdiendo es el que tiene que seguir jugando, y si sus bolas se quedan sin gastar sin lograr mejorar su posición, el rival habrá conseguido su objetivo sin necesidad de lanzar.
Los 13 puntos
La meta es 13 puntos. Al final de cada mano, solo puntúa el equipo ganador (el que tiene la bola más cercana al cochonnet). Ese equipo suma tantos puntos como bolas propias tengan más cerca del cochonnet que la mejor bola rival. El marcador es acumulativo entre manos hasta que un equipo llega a 13.
Una táctica llamada fanny (o mène blanche) se produce cuando un equipo pierde sin haber marcado ni un solo punto: termina la partida con 13-0. En la tradición francesa, quien pierde de fanny debe besar el trasero de la figura de la «Fanny», una estatuilla cómica que preside muchos bares y clubs de petanca.