En Estados Unidos, el pickleball lleva más de una década siendo el deporte de más rápido crecimiento del país. En Europa, la historia es más reciente pero igual de intensa: en menos de diez años, el pickleball ha pasado de ser casi desconocido en el continente a tener federaciones nacionales, circuitos de competición y millones de jugadores en varios países. La conquista europea del deporte nacido en 1965 en el patio trasero de una casa de Washington está en pleno proceso.
Los primeros pasos en suelo europeo
El pickleball llegó a Europa principalmente a través de dos vías: los americanos expatriados y jubilados que querían continuar practicando su deporte favorito en sus nuevos países de residencia, y los jugadores de pádel y tenis que lo descubrieron en viajes a Estados Unidos y vieron en él un complemento o una alternativa interesante.
En países como España y Portugal, donde la infraestructura de pistas de pádel es muy extensa, la transición fue relativamente sencilla. Las pistas de pádel pueden adaptarse para jugar al pickleball con pocos cambios, lo que redujo la inversión necesaria para que los clubes pudieran ofrecer la actividad. En los países del norte de Europa, donde el tenis en pista cubierta tiene una larga tradición, el pickleball encontró su espacio en los mismos pabellones.
El papel de la pandemia en el despegue europeo
Como ocurrió en muchos deportes al aire libre y de bajo contacto, la pandemia de 2020 aceleró el crecimiento del pickleball en Europa. Las restricciones de aforo y las limitaciones de contacto físico hicieron del pickleball —que puede jugarse en exterior con pocas personas— una opción atractiva en un momento en que el deporte organizado estaba muy limitado.
Cuando las restricciones se levantaron, muchos jugadores que habían empezado el pickleball durante la pandemia continuaron practicándolo y lo introdujeron en sus redes sociales y deportivas. El efecto de boca a boca fue decisivo para que el deporte alcanzara una masa crítica en países como Francia, los Países Bajos y España.
Los países pioneros en Europa
Suecia fue uno de los primeros países europeos en desarrollar una comunidad organizada de pickleball, con clubes formales y un sistema de competición incipiente ya a mediados de la década de 2010. La tradición sueca en deportes de raqueta —el bádminton y el tenis de mesa tienen millones de practicantes en el país— facilitó la adopción del pickleball.
España, por su parte, tiene una particularidad que la hace especialmente receptiva: la combinación de cultura deportiva de raqueta, infraestructura de pistas de pádel adaptables y un clima favorable para el juego al aire libre. Las comunidades de practicantes han crecido en Madrid, Barcelona, Valencia y las zonas costeras donde se concentra población norteamericana y del norte de Europa.
La competición internacional: Europa en el mapa mundial
La creación de la Federación Internacional de Pickleball (IFP) y la organización de los IFP World Championships han dado a Europa un marco de referencia competitivo. Las selecciones nacionales europeas han competido en los Campeonatos del Mundo con resultados progresivamente mejores, aunque Estados Unidos y Canadá siguen dominando el panorama de élite.
La Pickleball Europe Federation, fundada para coordinar el desarrollo del deporte en el continente, trabaja en la homologación de reglas, la formación de árbitros y el establecimiento de un circuito europeo de torneos. El objetivo a medio plazo es que el pickleball sea incluido en los Juegos Europeos o en otras competiciones multideportivas del continente, lo que daría un impulso definitivo a su visibilidad.
El futuro del pickleball en Europa
Los analistas deportivos que estudian las tendencias de participación en Europa coinciden en que el pickleball tiene un gran potencial de crecimiento, especialmente entre jugadores mayores de 50 años que buscan una actividad social y físicamente accesible. La combinación de bajo impacto articular, partidas cortas y componente social lo posiciona en un nicho que el tenis y el pádel no cubren igual de bien.
Si el crecimiento de los últimos años se mantiene, Europa podría convertirse en la segunda región mundial del pickleball antes de 2030, superando a Asia y compitiendo con América del Norte en número de jugadores federados. La conquista del viejo continente por el deporte más joven del mundo acaba de empezar.