Un juego de verano en Bainbridge Island
La historia del pickleball es, en sus orígenes, una historia completamente casual y doméstica. En el verano de 1965, el político Joel Pritchard —que más tarde sería congresista del estado de Washington— regresó a su casa en Bainbridge Island, una pequeña isla conectada a Seattle por ferry, para encontrarse con sus hijos completamente aburridos sin nada que hacer. Junto con su amigo y compañero de golf Bill Bell, Pritchard decidió improvisar un juego al aire libre para entretener a los niños.
El problema era que el jardín de la casa de Pritchard contaba con una pista de bádminton, pero no tenían las raquetas adecuadas. Echando mano de lo que había disponible, tomaron unas palas de ping-pong de madera y una pelota de wiffle —esas pelotas de plástico agujereadas que se usan en béisbol recreativo— y comenzaron a golpear. Bajaron la red de bádminton hasta la altura de una red de tenis, delimitaron una zona especial cerca de la red donde no se podía volear —lo que hoy se conoce como la «cocina» o zona de no-voleo— y fijaron unas normas básicas de puntuación.
Los ajustes y la primera codificación
Al regresar a Bainbridge Island esa misma semana, Joel Pritchard y Bill Bell compartieron el nuevo juego con otro amigo, Barney McCallum, que quedó inmediatamente prendado de las posibilidades del invento. McCallum era un hombre habilidoso que pronto comenzó a fabricar palas más adecuadas para el juego, mejorando el diseño original de madera para conseguir un mejor control y potencia. Los tres amigos se pusieron de acuerdo en establecer unas reglas más precisas que permitieran jugar con mayor consistencia.
La primera regla fundamental que establecieron fue el saque desde abajo (underhand serve), que es aún hoy una de las características más definitorias del pickleball y que lo distingue del tenis convencional. Esta regla fue una decisión consciente: querían que el juego fuese más fácil de aprender y que el saque no fuera un arma tan dominante como en el tenis. La «cocina» —la zona de no-voleo de dos metros a cada lado de la red— también fue una innovación deliberada para hacer el juego más táctico y menos físico.
El nombre y la primera expansión
El origen del nombre «pickleball» es uno de los pequeños misterios del deporte. La versión más romántica —y la más difundida— dice que el nombre vino de Pickles, el perro cocker spaniel de los Pritchard, que tenía la costumbre de correr tras las pelotas durante los primeros partidos y esconderse con ellas. Sin embargo, Joan Pritchard, esposa de Joel, siempre negó esta versión y afirmó que el nombre venía del «pickle boat», la embarcación de remo compuesta por sobrantes de otras tripulaciones, aludiendo a la naturaleza mezclada del nuevo juego, que tomaba elementos del tenis, el bádminton y el ping-pong.
La primera pista permanente de pickleball fue construida en 1967 en el jardín de Bob O’Brian, amigo y vecino de los Pritchard. Ese mismo año, Barney McCallum comenzó a fabricar palas de pickleball de manera más sistemática, vendiendo los primeros equipos a vecinos y amigos. La expansión inicial fue lenta pero constante: el juego se difundió primero por los barrios residenciales del noroeste de Estados Unidos, especialmente en Washington y Oregon, y luego fue alcanzando otras regiones del país gracias al boca a boca entre aficionados entusiastas.
La USA Pickleball Association y la primera normalización
El paso definitivo hacia la institucionalización del pickleball se dio en 1984, cuando se fundó la USA Pickleball Association (USAPA), la primera organización nacional dedicada a regular y promover el deporte. La USAPA estableció un reglamento oficial unificado, organizó los primeros torneos nacionales y comenzó a trabajar para que el pickleball fuera reconocido como un deporte formal con instalaciones, equipamientos y competiciones regladas.
En estos primeros años, el pickleball era todavía considerado principalmente un deporte para personas mayores, ya que su ritmo moderado y sus exigencias físicas relativamente bajas en comparación con el tenis lo hacían muy accesible para jugadores de edad avanzada. Las comunidades de jubilados de Florida, Arizona y California adoptaron el pickleball con entusiasmo, y las canchas de estos estados se convirtieron en los primeros grandes focos de práctica masiva del deporte. Este origen ligado a los mayores tardó décadas en superarse, pero cuando lo hizo, el pickleball explotó en una expansión sin precedentes.