De las comunidades de retiro a la corriente principal
Durante sus primeras décadas de existencia, el pickleball fue principalmente un deporte de comunidades de jubilados en los estados del sur de Estados Unidos. La accesibilidad del juego —su menor exigencia física en comparación con el tenis, la posibilidad de jugar en espacios reducidos y el bajo coste del equipamiento— lo hacían perfecto para personas mayores que querían mantenerse activas sin arriesgarse a lesiones. Las comunidades de retiro de Florida, Arizona, California y Texas adoptaron el pickleball con entusiasmo, construyendo pistas en sus instalaciones comunitarias y organizando torneos internos.
Este perfil de practicante mayor fue durante mucho tiempo un freno para la imagen del deporte entre las generaciones más jóvenes. El pickleball era visto como «el deporte de los abuelos», una etiqueta que tardó en despegarse pero que, paradójicamente, fue la base de su posterior explosión: cuando el juego comenzó a llegar a jugadores más jóvenes, estos descubrieron que era mucho más divertido, táctico y adictivo de lo que su imagen sugería.
La pandemia como catalizador
El gran punto de inflexión en la expansión del pickleball fue la pandemia de COVID-19 en 2020. Con los gimnasios cerrados, las piscinas clausuradas y las actividades deportivas colectivas restringidas, millones de personas en Estados Unidos y en todo el mundo buscaron alternativas al aire libre y con pequeños grupos. El pickleball, que podía jugarse en cualquier espacio abierto —aparcamientos, canchas de baloncesto, parques— con tan solo una red portátil y las palas adecuadas, se reveló como la opción perfecta.
Las ventas de equipamiento de pickleball se dispararon durante 2020 y 2021, y el número de canchas se multiplicó en parques y polideportivos de todo el país. Los medios de comunicación empezaron a prestar atención al fenómeno, y las redes sociales amplificaron el mensaje: vídeos de partidos, tutoriales de técnica y rallies espectaculares comenzaron a circular por Instagram, TikTok y YouTube, atrayendo a jóvenes que nunca habrían considerado practicar un deporte asociado a las personas mayores.
La llegada de los jóvenes y la profesionalización
Con la llegada de los jugadores jóvenes, el pickleball cambió radicalmente su perfil. El juego se volvió más rápido, más agresivo y más espectacular. Nuevas técnicas agresivas en la red, saques más complejos y una velocidad de intercambio muy superior a la del juego tradicional transformaron el pickleball en un espectáculo atractivo para el público general, no solo para los practicantes.
La profesionalización llegó de manera acelerada. La Association of Pickleball Professionals (APP) se estableció en 2019 como el primer circuito profesional organizado, ofreciendo premios económicos significativos por primera vez. En 2021 se lanzó el Major League Pickleball (MLP), un formato de liga por franquicias inspirado en los modelos de la NBA y la NFL, con equipos propiedad de inversores privados —entre los que se encontraban celebridades como LeBron James, Tom Brady y Kim Clijsters— que ficharon a los mejores jugadores del mundo. La entrada de dinero y glamour del entretenimiento americano al pickleball fue el último impulso que necesitaba para saltar a la corriente principal.
La expansión internacional
La expansión internacional del pickleball ha sido uno de los fenómenos deportivos más rápidos de los últimos años. La International Federation of Pickleball (IFP) ha pasado de tener pocas decenas de países miembros a agrupar a más de setenta federaciones nacionales en todos los continentes. En Europa, el crecimiento ha sido especialmente notable en España, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia y los países nórdicos. En Asia, India se ha convertido en un mercado enorme gracias a su combinación de tradición en deportes de raqueta y una clase media creciente.
España ha sido uno de los mercados europeos donde el pickleball ha arraigado con mayor fuerza, en parte gracias a la fuerte cultura de los deportes de raqueta y a la similitud táctica con el pádel. Muchos jugadores de pádel han incorporado el pickleball a su práctica habitual, encontrando en él un complemento que mejora aspectos específicos de su juego. La Federación Española de Tenis asumió la tutela del pickleball en España, y los primeros campeonatos nacionales comenzaron a celebrarse regularmente a partir de 2022.
El horizonte olímpico
El siguiente gran objetivo del pickleball es su inclusión en los Juegos Olímpicos. La IFP trabaja para conseguir el reconocimiento del Comité Olímpico Internacional (COI), un proceso que requiere demostrar la implantación mundial del deporte, la existencia de estructuras antidopaje, la igualdad de género en la competición y otros requisitos administrativos. Aunque el proceso es largo, el crecimiento exponencial del pickleball hace que su inclusión olímpica sea cuestión de tiempo para muchos analistas del movimiento deportivo internacional.