Ben Johns: el dominador de una generación
Cuando se habla de los grandes nombres del pickleball, uno emerge por encima de todos: Ben Johns, el jugador de Maryland nacido en 1999 que ha redefinido lo que es posible en este deporte. Johns comenzó a jugar al pickleball siendo un adolescente, después de haber tenido experiencia en el tenis de mesa y el tenis convencional, y su progresión fue tan rápida que en pocos años ya era el número uno del ranking mundial.
Lo que distingue a Ben Johns del resto de jugadores es su dominio absoluto de los tres formatos: individual, dobles y dobles mixtos. Ganar los tres títulos en el mismo torneo —la «triple corona»— es un logro que Johns ha conseguido en múltiples ocasiones, algo sin precedentes en la historia del deporte. Su juego combina una defensa impenetrable con una capacidad de dictación del ritmo que desespera a sus rivales: Johns rara vez comete errores forzados y es capaz de convertir cualquier situación aparentemente defensiva en un ataque fulminante.
Fuera de la pista, Johns también ha contribuido al crecimiento del deporte a través de sus redes sociales, sus vídeos educativos y su participación activa en el debate sobre el desarrollo del pickleball profesional. Es uno de los deportistas más seguidos del circuito y su imagen ha sido fundamental para atraer a jóvenes hacia el deporte.
Anna Leigh Waters: la prodigio del pickleball femenino
Si Ben Johns es el referente masculino, Anna Leigh Waters representa la cima del juego femenino. Nacida en 2007, Waters comenzó a competir a nivel profesional siendo una niña y se convirtió en la figura más dominante del pickleball femenino de su generación con una velocidad asombrosa. Su asociación deportiva con su propia madre, Leigh Waters, con quien compite en la categoría de dobles femeninos y dobles mixtos, es uno de los relatos más singulares de la historia del deporte.
La combinación de una técnica impecable, una mentalidad competitiva feroz y una capacidad atlética fuera de lo común hacen de Anna Leigh Waters un talento que los analistas del deporte comparan con los grandes prodigios de otros deportes de raqueta. Su participación en el Major League Pickleball ha ampliado enormemente su visibilidad, y las marcas patrocinadoras han comenzado a invertir en ella como imagen del pickleball del futuro.
El US Open: el torneo que lo cambió todo
El US Open Pickleball Championships, celebrado por primera vez en 2016 en la ciudad de Naples, Florida, es el torneo que mejor encarna la filosofía inclusiva y festiva del pickleball. A diferencia de la mayoría de torneos de otros deportes, que se organizan exclusivamente para jugadores de alto nivel, el US Open tiene categorías para todos los niveles de habilidad, desde los jugadores profesionales de élite hasta los principiantes que llevan pocos meses practicando.
Este formato inclusivo es fundamental para entender el éxito del torneo. Los aficionados pueden competir en la misma sede y durante los mismos días que los profesionales, lo que crea un ambiente único de comunidad y celebración que es muy difícil de encontrar en otros deportes. El US Open atrae cada año a más de diez mil participantes de docenas de países, lo que lo convierte en el mayor torneo de pickleball del mundo y en un escaparate excepcional para el crecimiento global del deporte.
El Major League Pickleball y el modelo franquicia
El lanzamiento del Major League Pickleball (MLP) en 2021 representó el intento más ambicioso de llevar el pickleball al modelo de negocio de las grandes ligas americanas. Con franquicias propiedad de celebridades e inversores —entre los que figuraron LeBron James, Tom Brady, Naomi Osaka y otros grandes nombres del deporte y el entretenimiento— y un formato de competición por equipos similar al de la NBA, el MLP buscó crear un espectáculo televisivo que atrajera a una audiencia masiva.
Los resultados fueron mixtos en términos de audiencia televisiva, pero el impacto en la imagen del pickleball fue incalculable. La presencia de nombres tan conocidos como propietarios de franquicias convirtió al pickleball en noticia en medios que jamás habrían dedicado atención a un torneo convencional. El debate sobre si el modelo de liga por equipos era el más adecuado para el pickleball continúa, pero nadie pone en duda que el MLP ha sido el mayor catalizador de la transformación del deporte en un producto de entretenimiento con aspiraciones globales.