En la historia del deporte hay atletas que se retiran en la cima, pero son rarísimos los que se retiran de su disciplina sin haber perdido nunca. Carolina Klüft es uno de esos casos excepcionales: en cinco años de dominio absoluto del heptatlón mundial, nunca fue vencida en una gran final.
La racha inigualable
Entre el Campeonato de Europa de Múnich 2002 y el Campeonato del Mundo de Osaka 2007, Klüft compitió en seis grandes competiciones de heptatlón. Ganó las seis:
- Campeonato de Europa 2002 (Múnich) — Oro
- Campeonato del Mundo 2003 (París) — Oro
- Juegos Olímpicos 2004 (Atenas) — Oro
- Campeonato del Mundo 2005 (Helsinki) — Oro
- Campeonato de Europa 2006 (Gotemburgo) — Oro
- Campeonato del Mundo 2007 (Osaka) — Oro
Seis competiciones, seis victorias. Ningún atleta —ni masculino ni femenino— ha tenido una racha de invencibilidad comparable en las pruebas combinadas del atletismo moderno.
La decisión de retirarse
Tras su sexto gran título en Osaka 2007, Klüft anunció que abandonaba el heptatlón. No era una retirada por lesión ni por declive físico: tenía solo 24 años y estaba en la plenitud de su carrera. Su motivo declarado fue la falta de motivación: «Ya no me desafía», dijo. Quería nuevos retos y los buscaría en el salto de longitud y el triple salto.
La noticia fue recibida con estupefacción en el mundo del atletismo. Retirarse de una disciplina en la que no te han vencido nunca, haciéndolo voluntariamente y en la cima, es un acto de una coherencia deportiva y personal extraordinaria.
El vacío que dejó
La retirada de Klüft del heptatlón abrió un período de transición en la disciplina. En los años siguientes no hubo una dominadora clara hasta la irrupción de Jessica Ennis-Hill. Ese período de competitividad abierta fue, en cierto modo, la mejor confirmación del tamaño del dominio de Klüft: cuando ella se fue, nadie supo quién ganaría.
La búsqueda de nuevos retos
En longitud y triple salto, Klüft compitió con resultados respetables pero sin alcanzar el dominio que había tenido en el heptatlón. Representó a Suecia en los Juegos de Pekín 2008 en longitud y continuó compitiendo hasta principios de los años 2010, pero sin medallas en grandes campeonatos en esas especialidades.
Un caso único en el atletismo
La de Klüft es una de esas raras historias del deporte en que un atleta no solo fue el mejor, sino que lo fue de forma absoluta y eligió marcharse antes de conocer la derrota. En atletismo, donde las carreras suelen prolongarse hasta que el rendimiento declina visiblemente, esta decisión la convierte en una figura única.