El Campeonato del Mundo de Rally no es solo una batalla entre pilotos individuales, sino también entre los equipos que los respaldan. El título de Campeonato de Constructores del WRC premia al fabricante cuya flota de vehículos acumula más puntos a lo largo de la temporada, y en la historia del campeonato dos marcas sobresalen por encima de todas: Citroën y Toyota.
El legado de Citroën en el WRC
Citroën entró en el WRC como equipo de fábrica en los años 90 y alcanzó su cima con la asociación con Sébastien Loeb en los 2000. La marca francesa ganó nueve títulos de constructores en el WRC, siete de ellos consecutivos durante la época de dominio de Loeb. El Citroën Xsara WRC y posteriormente el Citroën C4 WRC fueron los vehículos que protagonizaron esta era dorada, siendo desarrollados con una inversión tecnológica sin precedentes en el rally de la época.
El modelo de Citroën en el WRC combinó la ingeniería francesa más avanzada con el talento excepcional de Loeb y, posteriormente, de Sébastien Ogier y Mikko Hirvonen. La empresa creó un ecosistema de equipo que incluía desde el desarrollo de los coches hasta la gestión de los neumáticos y la estrategia de carrera, algo que en aquella época era innovador.
Toyota y el regreso del fabricante japonés
Toyota Gazoo Racing regresó al WRC como equipo de fábrica en 2017 después de un largo período de ausencia, y lo hizo con una ambición declarada: ganar el campeonato mundial. El Toyota Yaris WRC y su sucesor, el GR Yaris Rally1 (con la nueva generación híbrida de coches), han sido los protagonistas de una nueva era de dominio japonés en el rally. Con Sébastien Ogier, Elfyn Evans y Kalle Rovanperä como pilotos principales, Toyota ha dominado el WRC moderno acumulando varios títulos consecutivos de constructores a partir de 2021.
Volkswagen: el dominio breve pero intenso
Entre la era Citroën y la era Toyota se interpone el período de Volkswagen Motorsport, que dominó el WRC entre 2013 y 2016 con el Polo R WRC y cuatro títulos consecutivos de constructores y pilotos. El equipo alemán, construido alrededor de Sébastien Ogier y el ingeniero técnico Jost Capito, representó un estándar de eficiencia y profesionalismo que influyó en todos los equipos posteriores.
Peugeot y el Dakar
Fuera del WRC, Peugeot ha destacado especialmente en el Rally Dakar, donde ganó varios títulos con sus vehículos 4x4. El Peugeot 3008 DKR fue la herramienta con la que Carlos Sainz ganó el Dakar en 2018, confirmando el potencial competitivo de la marca francesa fuera del asfalto y la tierra del WRC.
La era híbrida: Rally1
En 2022 el WRC introdujo una nueva generación de coches híbridos, los Rally1, que combinan un motor de combustión tradicional con una unidad eléctrica. Esta transición tecnológica ha supuesto un reto enorme para todos los fabricantes. Toyota ha sido el equipo que mejor se ha adaptado a esta nueva era, manteniendo su dominio en el campeonato. Hyundai, el principal rival coreano, ha competido de tú a tú con Toyota, creando la rivalidad más interesante del WRC moderno.
El impacto de los equipos constructores
Los equipos de fábrica han sido los grandes motores de la evolución técnica del rally. Cada nueva generación de coches de rally ha sido más rápida, más segura y más tecnológicamente avanzada que la anterior, gracias a las inversiones millonarias de los constructores. Los récords de tiempo en tramos especiales se han mejorado de forma constante a lo largo de las décadas, y esa evolución es inseparable del desarrollo tecnológico liderado por los grandes equipos de fábrica.