Dan Carter es el mejor apertura en la historia del rugby y el jugador más completo que el puesto más importante del juego ha producido. Nacido el 5 de marzo de 1982 en Southbridge, Nueva Zelanda, pasó toda su carrera en los All Blacks construyendo un palmarés de actuaciones individuales, títulos y récords de anotación que lo sitúan en la cima absoluta de la historia del rugby mundial.
La posición más decisiva del rugby
La apertura es la posición más decisiva en el rugby moderno. El número 10 decide cuándo se juega, cuándo se patrocina, cuándo se acelera y cuándo se frena. Su patada al pie puede cambiar la posición en el campo. Sus penalties e intentos de drop deciden los resultados ajustados. Y su liderazgo táctico en el campo es tan importante como el del propio capitán.
Carter dominó todas esas dimensiones de la posición a un nivel que ningún otro apertura de su generación —ni Jonny Wilkinson, ni Stephen Jones, ni Felipe Contepomi— alcanzó de manera tan consistente durante tanto tiempo.
Los inicios en Canterbury y el debut con los All Blacks
Carter comenzó su carrera en la misma región que Richie McCaw, Canterbury, lo que explica en parte la complicidad que ambos desarrollaron como compañeros en los All Blacks durante más de una década. Debutó con la selección nacional en 2003, a los veintiún años, y en 2005 ya fue elegido mejor jugador del mundo, la distinción más prestigiosa del rugby internacional.
Aquel reconocimiento tan temprano no fue un espejismo: Carter siguió creciendo como jugador durante los diez años siguientes y su nivel nunca cayó por debajo de la excelencia.
Los récords de anotación: más de 1500 puntos
Los números de Carter con los All Blacks son sencillamente irrepetibles en el contexto actual del juego: 1598 puntos en partidos internacionales, acumulados en penalties, conversiones, intentos de drop e intentos marcados durante más de cien partidos con la camiseta negra. Esa cifra lo convierte en el máximo anotador de la historia de los All Blacks y en una referencia absoluta en el rugby mundial.
Sus penalties, ejecutados con una técnica de carrera y contacto impecables, tenían un porcentaje de acierto que se mantuvo altísimo durante toda su carrera. Sus drops —la patada más difícil de ejecutar en situaciones de presión— eran letales en los momentos clave.
La Copa del Mundo de 2015: el broche de oro
Si en la Copa del Mundo de 2011 Carter se lesionó antes de la final y no pudo disputar el partido más importante, en 2015 tuvo su revancha. En el mundial de Inglaterra, con treinta y tres años, Carter ofreció algunas de las actuaciones más brillantes de su carrera y fue elegido mejor jugador del torneo, el reconocimiento más justo a una actuación que combinó control táctico, anotación y liderazgo de manera perfecta. Poco después anunció su retirada de los All Blacks, dejando un legado difícil de igualar.