Jonny Wilkinson es el jugador de rugby inglés más famoso de la historia y el autor del momento más icónico que el deporte ha producido: el drop de la victoria en la final de la Copa del Mundo de 2003. Nacido el 25 de mayo de 1979 en Frimley, Surrey, construyó una carrera marcada por la excelencia técnica, las lesiones recurrentes y una determinación para volver que le valió la admiración incondicional de los aficionados al rugby en todo el mundo.
La perfección técnica obsesiva
Wilkinson era conocido en el mundo del rugby por su obsesión con la perfección técnica. Su rutina de entrenamiento era legendaria: permanecía en el campo de entrenamiento horas después de que sus compañeros se hubieran ido, lanzando penalty tras penalty, drop tras drop, hasta que su ejecución alcanzaba el nivel que él mismo se exigía.
Esa obsesión no era un cliché: su técnica al pie era genuinamente excepcional. La postura característica antes de cada golpe —con las manos juntas apuntando hacia el palo, los pies en una posición específica— fue analizada y imitada por miles de jóvenes jugadores de rugby en todo el mundo. Y el porcentaje de acierto que conseguía con esa técnica justificaba plenamente la rutina.
La Copa del Mundo de 2003: el momento definitivo
El 22 de noviembre de 2003, en el Stadium Australia de Sídney, con el marcador igualado a 17 en el minuto 100 de una prórroga que parecía no tener fin, Wilkinson recibió el balón a unos veinte metros de los palos de Australia y lo golpeó con el pie derecho. El balón voló entre los palos y el árbitro señaló el tanto. Inglaterra 20, Australia 17. El primer y único título mundial del rugby inglés había llegado.
Ese drop se convirtió instantáneamente en el momento más famoso del rugby inglés y en una de las imágenes deportivas más recordadas de los primeros años del siglo XXI. La imagen de Wilkinson celebrando, con los brazos en alto y la camiseta blanca empapada de sudor, quedó grabada en la memoria de todos los que la vieron.
Las lesiones: la maldición del campeón
La ironía de la carrera de Wilkinson es que el jugador que dio a Inglaterra su único mundial pasó los años siguientes prácticamente sin poder jugar por una serie de lesiones en hombro, cuello y rodilla que se acumularon de manera implacable. Entre 2003 y 2007 disputó muy pocos partidos internacionales, lo que le privó de defender el título en la Copa del Mundo de 2007 de manera continua.
Cuando logró recuperarse completamente y siguió una carrera brillante en el Top 14 francés con el RC Toulon, donde ganó la Copa de Europa en tres ocasiones entre 2013 y 2015. Ese epílogo en Francia fue, en cierto modo, la reivindicación de un jugador que había dado demasiado a su deporte.
El legado en el rugby inglés
Wilkinson es para el rugby inglés lo que Pele fue para el fútbol brasileño: la imagen que define al deporte en el país para toda una generación. Su nombre evoca automáticamente el recuerdo de aquel drop de 2003, pero su legado va más allá de un solo momento: fue también uno de los mejores tacleadores de su posición, un defensor implacable y un líder silencioso que el equipo inglés siempre echó de menos cuando no estaba disponible.