Martin Johnson es el líder más temido y respetado que el rugby inglés ha producido, una figura que personificó el poder físico y la autoridad táctica de la segunda línea durante una década en la que Inglaterra alcanzó las mayores cotas de éxito de su historia. Nacido el 9 de marzo de 1970 en Solihull, West Midlands, fue capitán de los British & Irish Lions en dos giras históricas y levantó la Copa Webb Ellis en 2003 como capitán de una generación dorada del rugby inglés.
Una figura de autoridad natural
Martin Johnson no necesitaba gritar para que sus compañeros lo siguieran. Su presencia física —casi dos metros de altura y más de 120 kilos de músculo— y la intensidad de su mirada transmitían una autoridad que los rivales también percibían. Los jugadores que se enfrentaron a él durante su carrera describían la experiencia como físicamente intimidatoria de una manera que iba más allá del simple contacto físico del juego.
Esa autoridad natural es la que lo convirtió en capitán de los British & Irish Lions en 1997, la gira a Sudáfrica que los Lions ganaron por primera vez desde 1974, y de nuevo en 2001 en la gira a Australia. Ser elegido capitán de los Lions una vez es un honor extraordinario; serlo dos veces es prácticamente sin precedentes.
La segunda línea: el motor invisible del rugby
La posición de segunda línea (número 4 y 5) es la que sostiene el juego de contacto del rugby. En los lineouts —las reanudaciones de juego en la banda— el segunda línea es el objetivo principal del lanzamiento y debe ganar la posesión del balón. En las melés aporta la masa y la potencia que sostiene el empuje. En el juego abierto hace los tackles más duros y trabaja en los rucks con una intensidad constante.
Johnson dominaba todas esas facetas con una excelencia que lo hacía indiscutible en su posición. Su comprensión del lineout —cómo moverse, cómo anticipar los lanzamientos rivales, cómo ganar el salto— era de una sofisticación táctica que muchos jugadores de su posición tardaban años en desarrollar y que él parecía tener de manera innata.
El Grand Slam de 2003 y la Copa del Mundo
En 2003, Johnson lideró a Inglaterra en una temporada extraordinaria. En el Torneo de las Seis Naciones, el equipo inglés ganó el Grand Slam —victoria contra todos los rivales del torneo— de una manera convincente y dominante. Esa actuación convirtió a Inglaterra en la gran favorita para la Copa del Mundo que se celebraría en Australia ese mismo año.
En el mundial, el camino de Inglaterra hasta la final no estuvo exento de momentos de dificultad, pero con Johnson en el centro del campo y de la defensa, el equipo siempre encontró la manera de sobreponerse. La final contra Australia fue su último y más brillante capítulo como capitán: el drop de Wilkinson fue el momento decisivo, pero la plataforma que Johnson construyó durante toda la competición fue la que hizo posible ese momento.
El legado: liderazgo sin subtítulos
Martin Johnson retiró sus botas en 2005, después de una carrera que estableció el estándar para lo que un segunda línea y un capitán deben ser en el rugby de élite. Su gestión posterior como seleccionador inglés tuvo resultados más modestos —el rugby de alto rendimiento se gestiona mejor desde el campo que desde el banquillo para muchos grandes jugadores— pero no empaña un legado de jugador que sigue siendo de los más brillantes en la historia del rugby inglés e internacional.