Las Copas del Mundo de rugby reúnen a selecciones de muy diferente nivel competitivo. Junto a las grandes potencias del hemisferio norte y sur, el torneo incluye a naciones emergentes de África, Asia y América que tienen el mérito de haberse clasificado pero que afrontan diferencias de nivel enormes frente a los equipos establecidos. El resultado más extremo de esta disparidad es el partido entre Australia y Namibia en 2003: un 142-0 que sigue siendo el más abultado de la historia del torneo.
Australia 142-0 Namibia: octubre de 2003
El 25 de octubre de 2003, en el Adelaide Oval de Australia, los Wallabies recibieron a Namibia en la fase de grupos del Campeonato del Mundo. Lo que siguió durante 80 minutos fue un ejercicio de dominio absoluto que generó el mayor marcador de la historia del torneo.
Australia marcó 22 tries en el partido, con Mat Rogers como el jugador más prolífico en ataque y en la bota. El marcador de 142-0 no solo es el mayor de la Copa del Mundo de rugby, sino uno de los resultados más abultados en la historia del rugby internacional de cualquier formato.
Namibia, que se había clasificado a través del circuito africano, era un equipo de jugadores semiprofesionales que enfrentaban a una selección que semanas después llegaría a la final del torneo (perdida frente a Inglaterra en la prórroga). La diferencia de preparación física, táctica y de nivel individual era sencillamente inconmensurable.
El contexto: rugby de élite vs. rugby emergente
Para entender estos marcadores extremos, hay que entender la estructura del rugby global. El juego profesional en las grandes ligas (Premiership inglesa, Top 14 francés, United Rugby Championship, Super Rugby) produce jugadores que entrenan a diario con los mejores recursos humanos y tecnológicos del mundo. Las selecciones de países emergentes, en cambio, trabajan con presupuestos limitados y jugadores que compaginan el rugby con trabajos ordinarios.
Esta disparidad ha generado un debate permanente en World Rugby sobre el formato del torneo. ¿Deben participar selecciones que van a recibir 100 puntos? Los defensores del formato abierto argumentan que la participación en sí misma acelera el desarrollo del rugby en esos países. Los críticos sostienen que las goleadas masivas no sirven a ningún propósito deportivo útil y pueden desalentar el desarrollo del deporte en los países perjudicados.
Otros resultados históricos en Mundiales de rugby
La goleada de Australia sobre Namibia no fue un caso aislado. En la historia de la Copa del Mundo se han registrado otros resultados extremos:
Nueva Zelanda 145-17 Japón en 1995 fue durante mucho tiempo el mayor marcador del torneo, hasta que Australia lo superó en 2003. Los All Blacks marcaron 21 tries en ese partido.
Nueva Zelanda 101-3 Italia en 1999 refleja el dominio neozelandés sobre un equipo italiano que todavía buscaba su nivel en el torneo.
Francia 87-10 Namibia en 2007 muestra que Namibia ha sido el equipo que más veces ha protagonizado resultados históricos en Mundiales, lo que también refleja su constancia en clasificarse para el torneo a pesar del nivel de sus rivales.
La evolución del rugby emergente
La buena noticia es que el rugby en las naciones emergentes ha progresado. Japón, que recibió 145-17 de Nueva Zelanda en 1995, se convirtió en revelación del Mundial de 2015 al derrotar a Sudáfrica (34-32) en uno de los resultados más sorprendentes de la historia del torneo. Y en 2019, como país anfitrión, llegó a los cuartos de final por primera vez.
El mismo desarrollo ocurre gradualmente en otras naciones. Los récords de goleadas extremas en los Mundiales son también el punto de partida de historias de superación que dan riqueza y diversidad al rugby mundial.