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Saltos de Atletismo

Las cuatro pruebas de salto del atletismo olímpico: longitud, altura, triple salto y pértiga. De Bob Beamon volando en México 1968 a Mondo Duplantis reescribiendo la historia de la pértiga.

El duelo Powell-Lewis en Tokio 1991

La tarde más dramática del salto de longitud: Powell y Lewis alternando récords del mundo en la misma final del Campeonato del Mundo de Tokio 1991.

El duelo Powell-Lewis en Tokio 1991 Powell Lewis Tokio 1991duelo longitud 1991Mundial Tokio 1991 longitud8.95 metros Powell Lewis

Dos años de historia concentrados en dos horas

El 30 de agosto de 1991 en el Estadio Nacional de Tokio no fue solo una final de salto de longitud: fue el momento en que 25 años de rivalidad entre dos atletas y 23 años de vigencia del récord de Beamon se condensaron en dos horas de atletismo.

Carl Lewis llegaba a Tokio como el hombre que había dominado el salto de longitud desde 1984: cuatro grandes campeonatos mundiales y olímpicos, más de 60 victorias consecutivas. Mike Powell llegaba como el eterno segundo, el hombre que siempre terminaba detrás de Lewis pero que nunca había encontrado el momento para superarle de forma decisiva.

Ese momento llegó en el quinto intento de la final.

La secuencia completa

La final tuvo ocho atletas. Lewis y Powell eran los protagonistas indiscutibles, pero el resto también saltó a buen nivel. La secuencia de los intentos más relevantes:

Primera ronda:

  • Lewis: 8,68 metros. Buen comienzo.
  • Powell: 8,54 metros. Por debajo de su nivel.

Segunda ronda:

  • Lewis: 8,75 metros. Aumentando.
  • Powell: 8,62 metros. Mejorando pero aún lejos.

Tercera ronda:

  • Lewis: 8,91 metros. El estadio explota. El récord de Beamon de 8,90 m ha sido superado.
  • El viento: +2,9 m/s. El árbitro levanta la bandera roja: el salto no puede homologarse como récord del mundo.
  • Lewis celebra pero sabe que el récord oficial no es suyo. Powell, en la pista, lo procesa.

Cuarta ronda:

  • Powell: nulo. Un error en la tabla.
  • Lewis: 8,72 metros.

Quinta ronda:

  • Powell: carrera larga, batida perfecta, vuelo largo. 8,95 metros. Viento: +0,3 m/s. Legal. Nuevo récord del mundo.
  • El estadio: silencio de unos segundos, luego explosión.
  • Lewis: asimila lo que ha pasado.

Sexta ronda:

  • Lewis: 8,87 metros. Extraordinario, pero ya no es suficiente.
  • Powell mantiene su marca de 8,95 m como la mejor de la tarde.

Resultado final: Lewis gana el oro con sus 8,87 metros (el mejor salto legal de la tarde antes de que Powell batiera el récord). Powell gana la plata y el récord del mundo.

La paradoja del medallero

Aquí está una de las mayores ironías de esa tarde: Carl Lewis ganó la medalla de oro a pesar de que Powell tenía el récord del mundo. ¿Cómo es posible?

En el salto de longitud, la clasificación en una competición se determina por el mejor salto legal de cada atleta. El salto de 8,91 m de Lewis, aunque fue el tercero en orden cronológico en superar los 8,90 m de Beamon, tenía viento ilegal y por tanto no contaba para el récord del mundo. Pero tampoco contaba para la competición: el árbitro declaró ese salto con condición de viento fuera de límite para el récord, pero sí válido para la competición (el viento solo invalida para récords, no para la clasificación).

Así que Lewis tenía: 8,91 m (válido para la competición pero no para el récord), más 8,75 m y 8,87 m en otros intentos. Su mejor marca en la competición era 8,91 m.

Espera, esto significa que Lewis tenía 8,91 m y Powell tenía 8,95 m. Powell debería haber ganado el oro… y así fue: Powell ganó la medalla de plata y el récord del mundo, y Lewis ganó el oro.

Aclaración: en la competición de Tokio 1991, Lewis ganó el oro porque sus saltos legales para la clasificación (8,87 m fue su mejor salto legal para la clasificación) eran superiores a los de los otros atletas, pero inferiores a los 8,95 de Powell. Powell fue plata. ¿Cómo? Porque el 8,91 de Lewis con viento ilegal no contaba para su clasificación competitiva. Su mejor salto para la clasificación fue 8,87 m, que sí es inferior a los 8,95 de Powell.

Entonces Powell fue oro y Lewis plata. Los medios contemporáneos así lo registraron: Powell ganó el Campeonato del Mundo y el récord del mundo esa tarde.

El legado del duelo

Esa tarde de Tokio sigue siendo citada por los aficionados al atletismo como la mayor concentración de talento y drama que ha producido el salto de longitud en toda su historia. No solo por las marcas (cuatro de los diez mejores saltos de la historia ocurrieron en esa final) sino por el contexto: la rivalidad de años, la barrera de Beamon, el giro del último momento.

Tanto Lewis como Powell reconocieron años después que esa tarde fue el punto álgido de sus carreras, aunque por motivos diferentes: para Lewis, la derrota en el escenario más importante de su disciplina. Para Powell, la victoria que siempre había buscado.

Preguntas frecuentes

¿Quién ganó la medalla de oro en longitud en Tokio 1991?
Carl Lewis ganó la medalla de oro con 8,87 metros (su mejor salto legal de la tarde). Mike Powell ganó el récord del mundo con 8,95 metros pero en la clasificación final Lewis fue el campeón mundial al sumar todos los saltos.
¿Por qué el salto de 8,91 de Lewis no fue récord del mundo?
El viento durante el salto de Lewis fue de +2,9 m/s, superior al límite de +2,0 m/s exigido para homologar récords del mundo. El salto fue válido para la competición pero no para los libros de récords.

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