La pértiga como máquina de almacenar energía
La pértiga de salto es, desde el punto de vista de la física, una maquina de almacenamiento y devolución de energía cinética. El principio es el mismo que el de un arco o un muelle: el atleta carga la pértiga durante la fase de impulso, la dobla almacenando su energía cinética en forma de energía elástica, y cuando la pértiga se extiende, devuelve esa energía proyectando al atleta hacia arriba.
La eficiencia de este proceso depende fundamentalmente del material de la pértiga.
La era del bambú (hasta los años 40)
Las primeras pértigas de competición eran de bambú natural. El bambú es ligero, relativamente flexible y —lo más importante— estaba disponible. Los primeros saltadores superaban los 4 metros con bambú, y el récord mundial llegó hasta 4,77 metros con Cornelius Warmerdam (1942), una marca extraordinaria para la época.
Las limitaciones del bambú: inconsistencia entre varas (propiedades variables según el ejemplar), fragilidad y dificultad para encontrar piezas de longitud adecuada.
El aluminio y el acero (años 40-60)
El aluminio y el acero sustituyeron al bambú por su mayor resistencia y consistencia. Sin embargo, su elevada rigidez era una desventaja: absorbían poca energía elástica y la devolvían con poca eficiencia. Los récords progresaron modestamente.
La revolución de la fibra de vidrio (desde 1961)
El cambio más radical de la historia de la pértiga llegó en 1961 con la introducción de la fibra de vidrio. Esta material puede doblarse hasta ángulos cercanos a 90 grados sin romperse, almacena grandes cantidades de energía elástica y la devuelve con alta eficiencia.
La fibra de vidrio posibilitó superar los 5 metros rápidamente y llevó el récord hasta los 5,44 metros (Bob Seagren, 1968) en el período previo a la era Bubka. Fue el primer gran salto de escala en la historia del atletismo de campo.
La era del carbono y los composites (desde los años 90)
La fibra de carbono y los composites de carbono-vidrio aportaron la combinación perfecta: mayor rigidez que el vidrio puro (para una transmisión más rápida de la energía) con un peso menor. La rigidez exacta puede modularse cambiando la proporción de fibras y su orientación.
Las pértigas modernas de élite son fabricadas con tecnología aeronáutica: layers de fibras en diferentes orientaciones que se adaptan con precisión a las necesidades del atleta. Bubka ya usaba estas pértigas en sus últimos récords, y Duplantis trabaja directamente con fabricantes para optimizar la rigidez exacta de cada polo.
Cómo se elige la pértiga
La selección de la pértiga es uno de los aspectos más técnicos del salto con pértiga. Los factores principales son:
- Peso del atleta: más peso requiere una pértiga más rígida para no doblarse en exceso.
- Velocidad de carrera: más velocidad = más energía cinética = pértiga más rígida o más larga.
- Altura de agarre: más agarre arriba = mayor momento angular = pértiga más larga y más rígida.
- Técnica individual: algunos atletas doblan la pértiga más que otros, lo que influye en la selección de rigidez.
En élite, los atletas suelen llevar a cada competición un set de 4-6 pértigas de diferentes rigideces, eligiendo la adecuada según las condiciones del día (temperatura, humedad, su propio nivel de activación).
Las marcas principales
Las fabricantes de pértigas de competición más conocidas en el mercado de élite son Essx (americana, usada por Powell y muchos atletas norteamericanos), Nordic (sueca, asociada con la trayectoria de Duplantis) y Altius (europea). Cada fabricante tiene sus propias aleaciones y procesos de fabricación que generan diferentes perfiles de flexibilidad.