Por qué importa el viento
En el salto de longitud y el triple salto, la distancia horizontal recorrida depende en gran medida de la velocidad de carrera del atleta en el momento de la batida. Un viento favorable (de cara al atleta) aumenta la resistencia del aire de forma asimétrica: el atleta lleva más velocidad relativa al aire durante la carrera y el vuelo, lo que puede incrementar la distancia entre varios centímetros.
Estudios biomecánicos estiman que un viento de +2,0 m/s puede añadir entre 10 y 15 cm a un salto de longitud de élite. No es un efecto marginal: puede ser la diferencia entre un récord del mundo y una buena marca.
El límite de +2,0 m/s
El reglamento de World Athletics establece que solo los saltos realizados con un viento de cara de +2,0 m/s o menos pueden homologarse como récords del mundo, del continente o nacionales. Por encima de ese límite, el salto es completamente válido para la clasificación en la competición, pero no sirve para récords.
Este límite se aplica tanto al salto de longitud como al triple salto y también a las pruebas de velocidad (100 m, 200 m y vallas).
¿Qué pasa con el viento en contra?
Un viento en contra (valor negativo, como -1,8 m/s) no limita la homologación del récord. Si un atleta bate el récord del mundo con viento en contra, la marca es perfectamente válida. De hecho, este tipo de marca se considera especialmente meritoria.
El anemómetro: dónde y cómo
El anemómetro es el instrumento que mide la velocidad del viento. En las pruebas de salto se coloca junto a la tabla de batida, a una altura de aproximadamente 1,22 metros sobre el suelo. Mide el viento durante los cinco segundos previos a la batida del atleta.
La orientación del anemómetro es paralela a la dirección de la carrera de aproximación. Si el viento sopla desde el fondo de la pista hacia la tabla (viento de cola para el atleta), el valor es positivo. Si sopla desde la tabla hacia el fondo (viento en contra), el valor es negativo.
Marcas históricas invalidadas por viento
Algunas de las marcas más espectaculares de la historia del salto de longitud han quedado sin homologar por exceso de viento:
- Carl Lewis, 8,91 m (Tokio 1991): en la misma final en que Mike Powell batió el récord del mundo con 8,95 m, Lewis saltó 8,91 m en un intento con viento excesivo. Si hubiera sido válido habría sido récord del mundo.
- Ivan Pedroso, 8,96 m (Sestrières 1995): el saltador cubano saltó 8,96 m, un centímetro más que el récord de Powell, pero la medición del viento fue objeto de controversia. El salto no fue homologado.
- Varios saltos de 8,80+ m a lo largo de los años han quedado marcados con viento superior a +2,0 m/s en los anuarios del atletismo.
Por qué no se mide en altura y pértiga
El viento horizontal tiene un efecto mínimo en el salto de altura y la pértiga porque en estas disciplinas la propulsión es esencialmente vertical. El atleta usa la batida o la pértiga para transformar velocidad horizontal en elevación vertical; el viento lateral puede ser una molestia (especialmente en pértiga, donde la pértiga actúa como una vela), pero no aumenta la marca de forma sistemática. Por eso World Athletics no aplica la restricción de viento en estas pruebas.