Alexander Karelin no es un sambista, pero su historia es inseparable del contexto que hizo posible el sambo. El mayor campeón de lucha grecorromana de la historia —tres veces medalla de oro olímpico, trece veces campeón mundial, invicto durante 13 años en competición internacional— proviene del mismo ecosistema marcial soviético que dio origen al sambo y que sigue siendo la base del dominio ruso en los deportes de lucha.
El ecosistema marcial soviético
En la Unión Soviética, el sambo, la lucha grecorromana, la lucha libre y el boxeo compartían no solo las instalaciones de entrenamiento sino también los entrenadores, la metodología pedagógica y la filosofía competitiva. Un joven con talento para los deportes de lucha en la URSS empezaba habitualmente practicando sambo —el sistema marcial nacional soviético— antes de especializarse en la disciplina olímpica que mejor se adaptaba a sus cualidades físicas.
En el caso de Alexander Karelin, nacido en 1967 en Novosibirsk, Siberia, esta base en el sistema marcial soviético fue determinante. Aunque se especializó en la lucha grecorromana olímpica, su comprensión del cuerpo, de los desequilibrios y de las palancas se desarrolló en el mismo entorno técnico que el sambo.
El Karelin Lift: sambo y lucha en un mismo movimiento
La técnica más famosa de Karelin —el «Karelin Lift» o «Reverse Body Lift»— es una proyección en la que Karelin levantaba al rival desde el suelo, con los dos en posición de «puente» —el rival boca abajo y Karelin encima—, y lo proyectaba por encima de su propio cuerpo para derribarlo. Esta técnica, absolutamente extraordinaria dado el peso y la musculatura de los rivales de Karelin, requería una fuerza y una técnica de proyección que tenían ecos directos en las proyecciones de levantamiento del sambo.
El Karelin Lift, aunque específico de la lucha grecorromana, ilustra cómo los principios biomecánicos del sambo —uso del centro de gravedad, palanca con el cuerpo completo, proyección con control total— están presentes en toda la familia de deportes de lucha soviéticos.
El sistema de entrenamiento compartido
Lo que conecta a Karelin con el sambo de forma más directa que las técnicas concretas es el sistema de entrenamiento. El método soviético de preparación de atletas de lucha —que incluía trabajo en el suelo, proyecciones, acondicionamiento físico específico y una enorme variedad técnica— era común a todas las modalidades de lucha soviéticas, incluido el sambo. Los entrenadores de la escuela soviética de lucha entrenaban a veces simultáneamente sambistas y luchadores de lucha libre o grecorromana, compartiendo conocimiento técnico entre las disciplinas.
El legado de Karelin para el sambo
Alexander Karelin es hoy uno de los referentes culturales más potentes del deporte ruso. Su figura ha servido para mantener el interés internacional en los deportes de lucha soviéticos, incluido el sambo. Cuando el COI evalúa la candidatura olímpica del sambo, el historial de Rusia como potencia en deportes de lucha —con figuras como Karelin como emblema de excelencia— contribuye a la imagen de un país con una tradición marcial incomparable que el sambo encarna de forma única.