Fedor Emelianenko es, para muchos aficionados y expertos de los deportes de combate, el mejor peleador de MMA de la historia. Su nombre es sinónimo de excelencia técnica, control emocional en el combate y una capacidad de daño con los puños que pocas veces se ha visto combinada con semejante nivel técnico de lucha y sumisión. Y en el origen de todo eso está el sambo.
Los comienzos en el sambo soviético y ruso
Nacido en 1976 en Stary Oskol, Rusia, Fedor Emelianenko comenzó a practicar sambo de niño, influenciado por la tradición marcial de su familia. Su talento fue evidente desde los primeros años de competición junior, y rápidamente ascendió a la élite del sambo ruso. Sus victorias en los Campeonatos de Rusia y en el circuito nacional le abrieron las puertas de la selección rusa, con la que conquistó cuatro títulos de campeón mundial de combat sambo.
Lo que distinguía a Fedor en el tapiz de sambo era la misma combinación que lo haría legendario en el MMA: proyecciones perfectas ejecutadas con una técnica impecable desde el agarre de la kurtka, transiciones instantáneas al suelo y una capacidad de aplicar llaves articulares desde posiciones que otros sambistas ni siquiera intentarían atacar.
El reinado en el MMA: 2000-2010
Cuando Fedor Emelianenko comenzó a competir en MMA a finales de los años 90, el mundo del MMA aún estaba definiendo qué sistema marcial era el «mejor». La era Gracie en el early UFC había demostrado el poder del jiu-jitsu brasileño; el wrestling americano era la base de muchos campeones; el boxeo seguía siendo la referencia en pie. Fedor demostró que el sambo era una respuesta a todas esas preguntas.
Su invicto de 28 combates consecutivos entre 2000 y 2010 —derrotando a rivales como Mirko Cro Cop, Antonio Rodrigo Nogueira, Mark Coleman, Heath Herring y prácticamente todos los mejores pesos pesados del mundo— lo situó en la cima absoluta del deporte. Durante ese período fue campeón del PRIDE FC, la principal organización de MMA del mundo en esa época.
El estilo sambo en la jaula
Ver pelear a Fedor Emelianenko era asistir a una clase magistral de sambo aplicado. Sus proyecciones de pie eran limpias y explosivas, ejecutadas con la misma técnica que en un campeonato de sambo deportivo pero con la adaptación necesaria para la jaula sin kurtka. Su juego en el suelo era igualmente brillante: transiciones de posición fluidas, búsqueda constante de las llaves articulares y estrangulaciones del combat sambo.
Lo que más impresionaba a los observadores técnicos era su capacidad de mantenerse sereno bajo presión: nunca parecía nervioso, nunca forzaba, siempre esperaba el momento preciso para ejecutar la técnica correcta. Era el sambo como estado mental, no solo como repertorio técnico.
El legado del «Último Zar»
Fedor Emelianenko se retiró del MMA profesional en 2023 después de una segunda etapa de carrera menos dominante que su reinado de los 2000, pero su legado como referente del sambo en la élite mundial del MMA es indiscutible. En Rusia es una figura de nivel de héroe nacional, y en el mundo del sambo su nombre se utiliza como el argumento definitivo cuando se debate si el sambo es un sistema completo para el combate real.