Khabib Nurmagomedov representa la siguiente generación de la supremacía sambística en el MMA tras Fedor Emelianenko. Si Fedor demostró que el combat sambo podía dominar los pesos pesados del MMA, Khabib demostró que el sambo daguestaní —con su énfasis en el control y la presión más que en el golpeo— podía hacer lo mismo en las categorías de peso menor con una eficacia devastadora.
Daguestán: la escuela de lucha más intensa del mundo
Khabib Nurmagomedov nació en 1988 en Sildi, un pueblo de la región de Daguestán en el suroeste de Rusia. Daguestán es, per cápita, posiblemente la región del mundo con mayor concentración de peleadores de élite de lucha y artes marciales. La cultura daguestaní venera a los luchadores como héroes, y el sambo y la lucha libre son deportes practicados masivamente desde edades muy tempranas.
Su padre, Abdulmanap Nurmagomedov, era entrenador de lucha y sambo, y comenzó a entrenar a Khabib desde los cinco años. A los 15, Khabib ya competía en torneos regionales de sambo y lucha libre. A los 17 era campeón de Rusia. Esta progresión era normal en el contexto daguestaní: los jóvenes con talento marcial se identifican pronto y se entrenan con intensidad extrema desde edades muy tempranas.
El estilo Khabib: sambo puro aplicado al MMA
El estilo de pelea de Khabib Nurmagomedov en el MMA es una demostración en vivo de lo que el sambo puede hacer en un contexto de contacto completo. Sus proyecciones desde el cuerpo a cuerpo son devastadoras: usando el agarre del rival como punto de palanca —como haría con la kurtka en sambo— derriba a sus adversarios con una eficiencia que muy pocos peleadores de MMA han podido resistir.
Una vez en el suelo, el trabajo de Khabib es igualmente implacable: sus inmovilizaciones son tan sólidas que varios de sus rivales han sido incapaces de escapar durante rondas enteras. Su capacidad de mantener posiciones de control mientras golpea al rival o busca sumisiones refleja directamente el uderzhaniye del sambo: la inmovilización como herramienta ofensiva, no solo defensiva.
Los 29-0: el récord perfecto
Khabib Nurmagomedov se retiró del MMA profesional en octubre de 2020, tras la muerte de su padre, con un récord perfecto de 29-0. Nunca había perdido una sola ronda en los tarjetazos de los jueces durante toda su carrera en la UFC. Esta estadística es casi sobrenatural en el MMA moderno y refleja el nivel de dominio que el sambo daguestaní le proporcionó.
Sus victorias más memorables incluyen la defensa del título frente a Conor McGregor, a quien dominó completamente en tierra durante todo el combate; la victoria sobre Dustin Poirier, al que sometió con una llave de cuello; y la victoria sobre Justin Gaethje, también por sumisión en el primer asalto.
El legado de Khabib para el sambo
Khabib Nurmagomedov es, junto a Fedor Emelianenko, el mejor argumento vivo que tiene el sambo para demostrar su eficacia. Su fama mundial —es probablemente el peleador de MMA con mayor base de seguidores a nivel global— ha contribuido enormemente a la visibilidad del sambo en países donde el deporte era prácticamente desconocido. En muchos países de Asia, América Latina y África, el interés por el sambo aumentó significativamente a raíz del ascenso de Khabib a la cima del MMA.