En el sepak takraw, el tekong es el punto de partida de cada jugada y el director técnico de cada punto. Mientras los alas son los que reciben los aplausos del público con sus remates acrobáticos, el tekong es quien construye las condiciones para que esos remates sean posibles. Chaiya Ratanasuban fue, durante varios años, el mejor técnico del saque y la dirección de juego del circuito internacional.
El rol del tekong: la inteligencia del juego
En el regu tailandés de los años 2000, el tekong era mucho más que un sacador. Era el cerebro del equipo, el jugador que decidía qué combinación de ataque ejecutar en cada momento, quién de los dos alas recibiría el segundo toque para preparar el remate y con qué ángulo se lanzaría la pelota para maximizar las opciones de punto.
Chaiya Ratanasuban comprendía este rol en toda su dimensión. Su saque era técnicamente impecable, capaz de colocar la pelota en el punto exacto donde sus compañeros de ala podían aprovecharla mejor. Pero su mayor virtud era la lectura de la defensa rival: podía identificar en tiempo real qué zona del campo contrario estaba más desprotegida y ajustar la dirección del ataque en consecuencia.
La formación en el sistema tailandés
Como la mayoría de los jugadores de élite tailandeses, Chaiya comenzó su formación deportiva en las escuelas primarias y fue incorporado al sistema de academias cuando sus entrenadores detectaron sus capacidades especiales para el juego. El sistema tailandés de formación de sepak takraw es uno de los más eficientes del mundo: identifica el talento joven, lo desarrolla con entrenadores especializados y lo va integrando progresivamente en los equipos de mayor nivel.
La posición de tekong es quizás la más difícil de desarrollar desde el punto de vista técnico-táctico, porque requiere no solo destreza física sino también una comprensión profunda del juego. Los tekongs de élite, como Chaiya, suelen tardar más años en llegar al nivel internacional que los alas, porque la madurez táctica se desarrolla más lentamente que la habilidad acrobática.
El impacto en la selección tailandesa
Durante los años en que formó parte de la selección tailandesa, Chaiya Ratanasuban fue un estabilizador del equipo. Los equipos de regu necesitan una sintonía perfecta entre el tekong y los dos alas, y cuando esa sintonía existe, el resultado es un juego que parece coreografiado. Los mejores momentos del equipo tailandés de esa época mostraban esa fluidez: el saque de Chaiya, el segundo toque del ala derecho, el remate del ala izquierdo. Una secuencia que se repetía con variaciones pero siempre con la misma precisión letal.
Su trabajo en los grandes torneos —Juegos Asiáticos, Campeonato del Mundo de la ISTAF, Copa del Rey— contribuyó al mantenimiento del dominio tailandés del deporte durante uno de los períodos más competitivos de su historia internacional.