En el sepak takraw hay jugadores que definen épocas. Sukhum Tongkaew fue uno de ellos. Durante los años dorados del dominio tailandés en el deporte, en la década de los noventa, fue el jugador que resumía todo lo que hacía especial a aquella selección: potencia, elegancia y una capacidad de ejecución en los remates acrobáticos que dejaba sin respuesta a los mejores defensores del mundo.
Los primeros años y el ascenso
Sukhum Tongkaew creció en Tailandia en un entorno donde el takraw era parte de la vida cotidiana. Como la mayoría de los grandes jugadores tailandeses de su generación, tuvo sus primeros contactos con la pelota de ratán en la escuela primaria y fue identificado por sus entrenadores como un talento excepcional desde muy joven.
Su flexibilidad natural y su capacidad de salto le permitieron dominar los remates acrobáticos antes de lo habitual. A los dieciséis años ya entrenaba con grupos de alto rendimiento en Bangkok, y a los veinte era considerado uno de los mejores alas jóvenes de Tailandia.
La era de los grandes títulos
Los años noventa fueron la década en la que el sepak takraw tailandés alcanzó su máxima expresión como deporte de competición internacional. Con la ISTAF fundada en 1988 y el deporte ya en los Juegos Asiáticos desde 1990, Tailandia construyó equipos de regu que combinaban la técnica artística del juego tradicional con la preparación física del deporte moderno.
Sukhum Tongkaew fue una pieza fundamental de esos equipos. Su rol como ala rematador le situaba en la posición de mayor responsabilidad en el ataque: era el que ejecutaba el tercer toque, el remate que debía decidir el punto. Su golpe bicicleta era especialmente temido: rápido, preciso y generador de ángulos de caída que resultaban imposibles de defender para la mayoría de los equipos rivales.
El estilo y la técnica
Lo que distinguía a Sukhum Tongkaew de sus contemporáneos no era solo la potencia de sus remates, sino la variedad de golpes que dominaba. Podía rematar con el golpe bicicleta estándar, con el roll spike lateral y con el remate de cabeza, lo que hacía muy difícil para los rivales anticipar qué tipo de ataque venía.
Esta versatilidad técnica era el resultado de años de trabajo específico con sus entrenadores. En la cultura del sepak takraw tailandés de élite, los jugadores de ala trabajan decenas de horas semanales en los movimientos acrobáticos, buscando la automatización perfecta de los golpes para poder ejecutarlos bajo presión competitiva sin pensar en la mecánica.
El legado
Sukhum Tongkaew pertenece a la primera generación de jugadores que compitieron en el sepak takraw como deporte plenamente institucionalizado, con Juegos Asiáticos, Campeonatos del Mundo y un circuito internacional. Su carrera ayudó a establecer los estándares técnicos que definen el nivel de élite del deporte y contribuyó a que el modelo tailandés de formación de jugadores fuera adoptado como referencia por otras federaciones nacionales.
En Tailandia, su nombre es sinónimo de la época dorada del sepak takraw nacional, y su figura es citada por los entrenadores actuales como ejemplo de la técnica y la disciplina que el deporte exige.