El regu es el corazón del sepak takraw competitivo. Con tres jugadores en cada equipo y roles claramente definidos, este formato es la base de todos los grandes torneos internacionales y el que mejor expresa la combinación de trabajo en equipo y espectacularidad individual que define al deporte.
La pista y la disposición inicial
Los dos equipos de tres jugadores se sitúan en mitades opuestas de una pista de 13,4 por 6,1 metros. En cada mitad hay marcado en el suelo un círculo de un metro de diámetro en el que se coloca el tekong para sacar, así como semicírculos en las esquinas que delimitan las zonas de los jugadores de ala durante el saque.
Los tres roles
El tekong es el jugador que ejecuta el saque. Ocupa el círculo central en su mitad de pista. Para sacar válidamente, debe lanzar la pelota al aire y golpearla con el pie hacia el campo contrario, manteniendo al menos un pie dentro del círculo en el momento del contacto. El tekong es habitualmente uno de los jugadores más técnicos del equipo: su saque puede ser una primera arma ofensiva.
Los alas son los dos jugadores delanteros. Se sitúan en las zonas delimitadas por los semicírculos en las esquinas durante el saque. Son los encargados de ejecutar los remates acrobáticos: la patada en tijera (roll spike), la patada de bicicleta (bicycle kick spike) o el remate de cabeza. Los alas son los jugadores más espectaculares del equipo y, en muchos casos, los que acumulan más puntos directos.
El saque y la rotación
El saque siempre lo ejecuta el tekong. Los dos jugadores de ala deben permanecer dentro de sus semicírculos hasta que el tekong golpee la pelota. Si un ala sale de su zona antes del contacto, se comete una falta de posición y el punto pasa al equipo contrario.
Cuando el equipo que recibe consigue el punto, obtiene el derecho al saque y los tres jugadores rotan sus posiciones en el sentido de las agujas del reloj: el ala derecho pasa a ser tekong, el tekong pasa a ala izquierdo y el ala izquierdo pasa a ala derecho.
Estrategia en el regu
La táctica en el regu gira en torno al segundo toque. El primer toque suele ser el saque o la recepción defensiva; el tercer toque es el remate. El segundo toque es el momento crítico: es la colocación, el pase al rematador. Un buen colocador eleva la pelota en el ángulo exacto para que su ala ejecute el remate más difícil de defender posible. Muchos equipos trabajan combinaciones preestablecidas de remate que confunden a los defensores rivales.