Wang Meng nació el 10 de julio de 1985 en Heilongjiang, China. Con cuatro medallas de oro olímpico y múltiples títulos mundiales, es la patinadora de short track más laureada de la historia del deporte en la categoría femenina y la figura más icónica del short track chino. Su dominio entre 2006 y 2010 fue tan completo que en algunos periodos pareció casi imposible para sus rivales siquiera competir por el oro.
Los inicios en el sistema chino de alto rendimiento
Wang Meng fue identificada como talento por el sistema de selección deportiva chino en su infancia y fue incorporada al programa de short track de la Administración General de Deportes. Este sistema, similar en su intensidad al coreano pero con características propias del modelo estatal chino, dedicó enormes recursos al desarrollo del short track femenino en los años previos a los Juegos de Pekín 2008 y más allá.
Wang demostró desde muy joven unas características físicas excepcionales para el deporte: baja estatura pero con un centro de gravedad muy bajo que facilitaba las curvas cerradas, una explosividad en la salida poco común y una agilidad en el cambio de dirección que la diferenciaba de sus rivales.
Turín 2006: el debut dorado
En sus primeros Juegos Olímpicos, con 20 años, Wang Meng ganó el oro en los 500 metros femeninos. Su victoria no fue ajustada: dominó el campo de manera que dejó claro que era una clase aparte. China celebró el oro con entusiasmo y Wang se convirtió en la nueva estrella del deporte chino de invierno.
Vancouver 2010: el apogeo de una era
Los Juegos de Vancouver 2010 fueron el cénit de la carrera de Wang Meng. En esa edición, ganó tres medallas de oro: en los 500 metros (repitiendo su éxito de Turín), en los 1.000 metros y en el relevo de 3.000 metros. Fue la patinadora más medallada de los Juegos en el short track femenino y uno de los grandes nombres del deporte invernal de esa edición.
Su actuación en los 500 metros de Vancouver fue particularmente brillante: una salida explosiva, curvas perfectas y una velocidad en recta que ninguna rival pudo igualar. La carrera duró apenas 44 segundos, pero fue de una limpieza técnica que los expertos en short track citaron durante años como ejemplo del patinaje femenino en su máxima expresión.
La controversia y el final abrupto
Wang Meng fue también una figura controvertida en el sistema deportivo chino. Conocida por su carácter fuerte y sus ocasionales conflictos con dirigentes y entrenadores, su relación con la federación fue tensa en varios momentos de su carrera. En 2011 sufrió una lesión grave que la alejó durante un largo período, y cuando intentó recuperar el nivel de élite para los Juegos de Sochi 2014, no pudo hacerlo completamente.
La manera en que terminó su carrera —por lesión y sin el broche olímpico final que habría merecido— es uno de los aspectos más injustos de la historia de este deporte. Sus cuatro oros olímpicos, sin embargo, la sitúan en la historia del short track como la patinadora de oro olímpico más laureada de todos los tiempos en categoría femenina.
El legado de Wang Meng en China
Wang Meng abrió el camino para que el short track femenino chino se convirtiera en una potencia mundial sostenida. Las generaciones que vinieron después —inspiradas por su ejemplo y formadas en un sistema que ella había contribuido a establecer— siguieron produciendo medallas en los grandes eventos internacionales. El short track femenino chino es hoy uno de los más competitivos del mundo, y Wang Meng fue la primera en demostrar que China podía ser la mejor.