La altitud como factor diferencial del skyrunning
El skyrunning es una de las pocas disciplinas de carrera a pie en las que la altitud es un riesgo médico real, no solo una dificultad fisiológica para el rendimiento. Las pruebas de alta montaña del circuito mundial —algunas con puntos altos por encima de los 4.000 metros— sitúan a los corredores en zonas donde la presión parcial de oxígeno es notablemente inferior a la del nivel del mar, y donde el cuerpo humano, si no está aclimatado, puede desarrollar el síndrome de mal agudo de montaña (MAM).
A diferencia del alpinista que asciende gradualmente durante días, el skyrunner puede pasar de la línea de salida a más de 3.500 metros de altitud en menos de dos horas. Esta velocidad de ascenso no permite ningún tipo de aclimatación sobre la marcha, lo que hace que incluso corredores con excelente condición física puedan verse afectados.
Fisiopatología y susceptibilidad individual
A mayor altitud, la presión atmosférica disminuye y con ella la presión parcial de oxígeno en el aire inspirado. El cuerpo responde con hiperventilación y taquicardia para aumentar el aporte de oxígeno a los tejidos, pero estas respuestas agudas son insuficientes para compensar completamente la hipoxia por encima de los 3.000-4.000 metros en personas no aclimatadas.
El MAM se produce cuando la hipoxia desencadena un aumento de la permeabilidad vascular cerebral, con edema cerebral leve como sustrato. La forma grave, el edema cerebral de altitud (ECA), implica un edema cerebral significativo con riesgo vital.
La susceptibilidad al MAM tiene una fuerte variabilidad individual que no se correlaciona bien con la condición física. Un skyrunner de élite con VO2max muy elevado puede ser más susceptible al MAM que un corredor amateur si no está aclimatado. Los factores que aumentan el riesgo son: residir habitualmente a baja altitud, historial previo de MAM, ascenso rápido y mal descanso previo.
Síntomas del MAM y señales de alarma grave
El diagnóstico del MAM se basa principalmente en la sintomatología. La escala Lake Louise es la más utilizada para valorar su severidad:
MAM leve: Dolor de cabeza que es necesario para el diagnóstico, acompañado de al menos uno de los siguientes: fatiga, mareo, náuseas o insomnio. El corredor puede estar desacelerado pero mantiene la marcha.
MAM moderado-grave: Cefalea intensa resistente a analgésicos, vómitos repetidos, ataxia (dificultad para mantener el equilibrio al caminar en línea recta), y alteración de la consciencia o del comportamiento.
Edema cerebral de altitud (ECA): Ataxia marcada, confusión, somnolencia, signos neurológicos focales. Es una emergencia que requiere descenso inmediato y evacución médica.
Edema pulmonar de altitud (EPA): Disnea de reposo, tos con esputo rosado o espumoso, cianosis, crepitantes en la auscultación. También es una emergencia.
La regla fundamental es: si los síntomas empeoran o no mejoran, descender inmediatamente. El descenso de tan solo 300-500 metros puede producir una mejoría espectacular.
Cuándo descender y cuándo es posible continuar
La decisión de continuar una carrera de skyrunning con síntomas de MAM es siempre médica. Como orientación práctica:
- MAM leve con síntomas estables o en mejoría: pausa, hidratación, ibuprofeno o paracetamol. Si mejora en 30-60 minutos, puede valorarse continuar.
- MAM con empeoramiento de los síntomas, ataxia o vómitos repetidos: abandonar y descender. No esperar a que mejore espontáneamente.
- Cualquier síntoma neurológico (ataxia, confusión) o respiratorio grave (disnea de reposo, tos con esputo): descenso inmediato y activación del rescate.
La organización de las carreras de skyrunning que transcurren por encima de los 3.500 metros debe contar con un protocolo de evacuación, personal con formación en medicina de montaña en los puestos de control de alta altitud y, cuando es posible, oxígeno portátil o acetazolamida.