Hay un antes y un después del snooker en la historia del deporte británico, y ese punto de inflexión tiene un nombre: la televisión en color. El snooker, que hasta finales de los años 60 era un deporte de clase social alta practicado en clubs privados, se convirtió en una pasión popular gracias a las pantallas de color y a la visión de un productor de televisión que supo ver el potencial de las bolas de colores.
El problema del blanco y negro
Antes de la televisión en color, el snooker no era televisable de manera útil. Las bolas de distintos colores eran imposibles de distinguir para el espectador, lo que hacía que el partido fuera incomprensible. No había manera de saber qué bola era la roja, cuál la negra y cuál la azul si todo aparecía en escalas de grises. Los comentaristas debían describir constantemente qué bola había metido el jugador, pero el espectáculo visual era prácticamente nulo.
El billar en blanco y negro había aparecido en televisión puntualmente, pero nunca con continuidad ni con audiencias significativas. El snooker parecía condenado a ser un deporte de club sin proyección mediática.
El BBC2 y la revolución del color
En 1967, la BBC lanzó su segundo canal, BBC2, con emisión en color. Era el primer canal de color del Reino Unido, y sus responsables buscaban programas que demostraran las ventajas del color sobre el blanco y negro. El productor Phillip Lewis tuvo la idea clave: el snooker, con sus bolas de colores sobre tapete verde y las luces de estudio brillando sobre la mesa, era el programa perfecto para mostrar lo que el color podía hacer.
Pot Black: el programa que lo cambió todo
El 9 de julio de 1969 se emitió el primer episodio de Pot Black en BBC2. El formato era simple: dos jugadores, un frame, treinta minutos de televisión. El primer campeón del programa fue Ray Reardon, quien derrotó a John Spencer. La respuesta del público fue inmediata.
Pot Black era diferente de cualquier otra emisión deportiva de la época. Las luces del estudio estaban específicamente diseñadas para iluminar el tapete verde y hacer brillar las bolas de colores. Las cámaras se situaban en posiciones que permitían ver claramente las trayectorias y los efectos de los golpes. El resultado era hipnótico: una combinación de destreza técnica, silencio dramático y colores vibrantes que no se parecía a ningún otro deporte en pantalla.
El programa se emitió anualmente desde 1969 hasta 1986, cuando los derechos de los grandes torneos y la cobertura en directo habían crecido tanto que el formato de un solo frame por programa dejó de ser necesario. Fue relanzado en 2005 y ha tenido varias ediciones más desde entonces.
La cobertura del Campeonato del Mundo
El gran salto en la popularidad del snooker televisivo llegó con la cobertura del Campeonato del Mundo en el Crucible Theatre de Sheffield, a partir de 1977. La BBC comenzó a emitir horas extensas de cobertura del torneo, con el público del Crucible visible en pantalla y los jugadores en el fondo de la sala, bajo los focos del estudio.
La audiencia fue creciendo año tras año durante los 80. El snooker se convirtió en uno de los deportes con más horas de emisión televisiva en el Reino Unido, superando en algunas jornadas a deportes mucho más populares como el fútbol o el cricket. Las finales del Campeonato del Mundo reunían ante el televisor a más de diez millones de espectadores en Gran Bretaña.
El legado de la televisión en el snooker
La relación entre el snooker y la televisión fue simbiótica desde el principio: el deporte necesitaba la televisión para llegar a las masas, y la televisión encontró en el snooker un contenido de bajo coste y alta atracción visual. Esta alianza transformó el deporte para siempre, convirtiendo a jugadores como Steve Davis, Alex Higgins y más tarde Ronnie O’Sullivan en celebridades nacionales cuya fama iba mucho más allá de los círculos del billar.