El let es uno de los conceptos más importantes del squash y uno de los que más debates generan, especialmente en competición sin árbitro. Su función es proteger la seguridad de los jugadores en una pista donde ambos comparten el mismo espacio físico simultáneamente. Como los dos jugadores se mueven continuamente alrededor de la T y cerca de las paredes, los cruces de trayectorias son inevitables, y el sistema de let permite gestionar esas situaciones de forma reglamentada.
La decisión de conceder o denegar un let no siempre es sencilla. El árbitro debe valorar en fracciones de segundo si la interferencia fue real, si el jugador afectado tenía acceso directo a la pelota, si había riesgo físico y si la petición es legítima. En squash de alto nivel, las decisiones sobre lets y strokes son frecuentemente discutidas porque involucran una lectura subjetiva de la intencionalidad y la posibilidad de juego. La PSA, la organización que regula el squash profesional, ha publicado guías detalladas para estandarizar estas decisiones.
En partidos sin árbitro, como suele ocurrir en clubes y torneos amateurs, los propios jugadores deben gestionar los lets de mutuo acuerdo. Esta responsabilidad exige fair play y un buen conocimiento del reglamento. La norma general es que si hay cualquier duda razonable sobre si hubo interferencia real, se concede el let. Repetir un punto es siempre preferible a que un jugador resulte lesionado o a que el partido quede empañado por una decisión cuestionable.