El sistema PAR —del inglés Point A Rally, un punto por rally— transformó la dinámica del squash competitivo al garantizar que cada intercambio tiene valor en el marcador. En el sistema antiguo, los largos rallies sin que el servidor marcara podían prolongar los juegos durante mucho tiempo sin que el marcador se moviera. Con el PAR, cada punto es decisivo desde el primer servicio, lo que crea una tensión constante y hace el juego más atractivo tanto para los propios jugadores como para los espectadores.
La estructura competitiva estándar combina el sistema PAR con partidos al mejor de cinco juegos, cada uno a 11 puntos. Esto significa que para ganar un partido un jugador debe alcanzar tres juegos, lo que puede suponer disputar entre tres y cinco juegos. En el tenis de squash de alto nivel, los partidos de cinco juegos son maratones de resistencia que pueden superar los 90 minutos de juego continuo. La capacidad de mantener la concentración y la calidad técnica en el quinto juego es uno de los factores diferenciales entre los campeones y los jugadores de alto nivel.
La regla de diferencia de dos puntos al llegar al empate a 10 añade una capa de tensión a los momentos finales de los juegos más disputados. Un jugador que ha servido mal todo el partido puede encontrarse de repente en una situación de 10-10 donde cada punto es un partido en miniatura. Esta mecánica de deuce continuo, sin límite superior, es una de las características que distinguen al squash de deportes como el balonmano o el baloncesto, donde el tiempo también es un factor limitante.