El stroke representa la consecuencia más severa para el jugador que obstruye el movimiento de su rival en la pista. Mientras que el let devuelve el rally a cero, el stroke reconoce que la interferencia fue suficientemente grave como para que el perjudicado merezca ganar directamente el punto. Esta distinción entre let y stroke es uno de los pilares del reglamento de squash y uno de los que más debate genera en la comunidad del deporte.
La línea que separa un let de un stroke pasa por dos criterios principales: la intencionalidad de la obstrucción y la oportunidad de golpe que tenía el jugador afectado. Si el árbitro considera que el rival podría haberse apartado o que el jugador bloqueado iba a ejecutar un golpe ganador con alta probabilidad, el stroke es la decisión correcta. Esto implica que los jugadores deben aprender a moverse con rapidez no solo para llegar a la pelota, sino también para dejar espacio libre una vez que han golpeado.
En términos estratégicos, el riesgo de recibir un stroke es uno de los factores que disciplina el movimiento de los jugadores. Quedarse parado en el centro de la pista después de golpear, ya sea por cansancio o por intentar dificultar el acceso del rival, puede resultar costoso. Los árbitros experimentados conocen bien los patrones de juego sucios y son rápidos en sancionar las obstrucciones repetidas con stroke, enviando también un mensaje disuasorio al jugador infractor.