El sumo nació en Japón y pertenece a su cultura de una forma profunda. Pero a lo largo del siglo XX y especialmente en el XXI, el deporte ha traspasado las fronteras del archipiélago japonés para encontrar practicantes y aficionados en los cinco continentes.
Los primeros pasos internacionales
La primera exposición internacional sistemática del sumo fue a través de las giras de los rikishi japoneses. Desde el siglo XIX, algunos luchadores habían actuado en exhibiciones fuera de Japón, generalmente en el contexto de ferias mundiales o exposiciones culturales. Sin embargo, la verdadera expansión internacional comenzó en el siglo XX.
En los años 1960 y 1970, la Japan Sumo Association comenzó a organizar giras (jungyo) en el extranjero, llevando el sumo a países como Estados Unidos, Brasil, Australia y varios países europeos. Estas giras tenían el doble objetivo de promover el sumo y de fortalecer los lazos culturales de Japón con la diáspora japonesa en el mundo.
La International Sumo Federation
La International Sumo Federation (ISF) se fundó en 1992 en Múnich, Alemania, con el objetivo de promover el sumo amateur en todo el mundo. Desde entonces, la ISF ha crecido hasta tener más de 80 países miembros y organiza los Campeonatos del Mundo de Sumo amateur regularmente.
El sumo amateur internacional tiene diferencias importantes respecto al profesional japonés: existe un sistema de categorías de peso, compiten mujeres en igualdad de condiciones, y los luchadores no están obligados a vivir en establos ni a seguir las normas sociales del sumo profesional japonés.
Europa como potencia emergente
Europa ha sido el continente más sorprendente en el desarrollo del sumo internacional. Países como Bulgaria, Georgia, Estonia, Rusia y Ucrania han producido luchadores de nivel mundial. No es casual: la tradición de deportes de lucha en estos países (judo, sambo, greco-romana, lucha libre) ha generado una base de atletas con habilidades técnicas directamente transferibles al sumo.
El georgiano Tochinoshin (nombre de lucha), que llegó a ser ozeki en el sumo profesional japonés, y varios luchadores búlgaros como Kotooshu (nombre de lucha), que llegó a ser ozeki, son los ejemplos más conocidos del talento europeo en el sumo de élite.
El sumo en América y Oceanía
En América, el sumo tiene su mayor base en Brasil, donde la importante comunidad de origen japonés ha mantenido viva la práctica del deporte durante generaciones. En Estados Unidos, el sumo tiene una presencia menor pero creciente, especialmente después de que Hawaii produjera varios luchadores de élite en el sumo profesional japonés.
Australia y Nueva Zelanda tienen comunidades de sumo activas, y el deporte ha encontrado un hueco en los programas de artes marciales de algunos clubes.
El sumo femenino internacional
Uno de los desarrollos más interesantes del sumo internacional es el sumo femenino. Mientras que en el sumo profesional japonés las mujeres no pueden subir al dohyo, el sumo amateur internacional no solo las incluye sino que las tiene como uno de sus pilares. Los Campeonatos del Mundo de la ISF tienen categorías femeninas completamente desarrolladas, y países como Rusia, Japón (sí, también Japón a nivel amateur) y Brasil producen luchadoras de alto nivel.