Hay lugares en el mundo que parecen diseñados para hacer historia. Nazaré, una pequeña ciudad costera del centro de Portugal, es uno de ellos. Desde que Garrett McNamara descubrió su potencial en 2011, Praia do Norte se ha convertido en el epicentro mundial del big wave surfing, el escenario donde los seres humanos han conseguido surfear las olas más grandes de la historia documentada.
El cañón que lo hace posible
La razón por la que Nazaré produce olas de dimensiones casi incomprensibles está bajo el agua: el Cañón Submarino de Nazaré. Esta fosa oceánica tiene más de 5.000 metros de profundidad y 230 kilómetros de longitud, y actúa como un embudo que concentra y amplifica la energía de las tormentas atlánticas. Cuando una depresión intensa viene del norte, las olas viajan miles de kilómetros sobre el océano y, al encontrarse con el extremo del cañón justo frente a Praia do Norte, se elevan súbitamente formando paredes de agua que pueden superar los 30 metros.
Garrett McNamara y el primer récord (2011)
El surfer hawaiano Garrett McNamara fue el primero en descubrir el potencial récord de Nazaré. En noviembre de 2011 surfeó una ola estimada en 23-24 metros que fue reconocida por el Guinness como la ola más grande jamás surfeada. El vídeo de esa sesión dio la vuelta al mundo y convirtió a Nazaré en un destino de peregrinación para los mejores big wave surfers del planeta.
McNamara volvió a Nazaré en temporadas posteriores e incluso sobrevivió a accidentes graves. Su relación con ese punto del Atlántico es la historia de un surf que empuja los límites de lo razonable.
Rodrigo Koxa: 24,38 metros el 8 de noviembre de 2017
El 8 de noviembre de 2017, con el Atlántico especialmente agitado por una depresión, el surfista brasileño Rodrigo Koxa realizó la bajada más grande de la historia del surf. Su ola en Praia do Norte fue medida posteriormente en 24,38 metros (exactamente 80 pies), un nuevo récord mundial ratificado por la WSL en la gala Big Wave Awards de 2018.
Koxa, nacido en 1979, es uno de los grandes especialistas del big wave surfing brasileño. Su bajada en esa ola fue técnicamente impecable: una trayectoria limpia por la pared gigante sin caída, suficiente para registrar la ola y que los jueces pudieran medirla posteriormente.
La técnica del tow-in
Las olas de Nazaré no pueden remontarse a paladas convencionales: son demasiado rápidas y demasiado grandes. Los surfistas de big wave utilizan el tow-in surfing, donde un compañero sobre una moto acuática los arrastra a velocidad hasta la ola y los libera en el momento preciso. El surfista lleva correas en los pies que lo fijan a la tabla y usa tablas más pequeñas y pesadas que las estándar para poder maniobrar a alta velocidad.
El trabajo en equipo en una sesión de big wave es fundamental: siempre hay un jet ski en el agua preparado para rescatar al surfista en caso de caída sobre una ola de esas dimensiones.
Récords posteriores y el futuro de Nazaré
La temporada 2020 produjo nuevos aspirantes al récord: Sebastian Steudtner (Alemania) y otros riders reivindicaron olas de dimensiones similares o superiores a los 24,38 metros de Koxa. Las mediciones son siempre objeto de debate, pero el consenso es que las olas de Nazaré siguen siendo las más grandes surfeadas sobre la faz de la tierra.