Mientras la Copa Davis es el símbolo del tenis por equipos masculino, la Billie Jean King Cup ocupa ese mismo lugar en el tenis femenino. Nacida en 1963 como Fed Cup (abreviación de Federation Cup), la competición ha crecido hasta convertirse en el torneo de equipos con más países participantes del tenis mundial, un espejo de la expansión global del tenis femenino y de la fuerza que ha acumulado el deporte en los últimos sesenta años.
La primera edición se disputó en el Queens Club de Londres en 1963, con tan solo 16 países participantes. El formato original era una maratón condensada: todos los equipos jugaban en la misma sede durante una sola semana, con varios partidos al día. Esta estructura, que duró décadas, hacía que la competición fuera un evento concentrado pero extenuante, muy diferente al formato más distribuido de la Copa Davis.
El cambio de nombre: reconocimiento histórico
En 2020, la ITF tomó una decisión que iba más allá de una simple cuestión de marketing. Renombrar la Fed Cup como Billie Jean King Cup fue un acto simbólico de gran impacto: por primera vez en la historia, una gran competición deportiva internacional llevaba el nombre de una mujer viva. El gesto reconocía la figura de King no solo como tenista —ganadora de 39 títulos de Grand Slam en individuales, dobles y dobles mixtos— sino como activista que cambió el tenis y el deporte femenino en general.
King estuvo presente en el anuncio y declaró que el honor la llenaba de orgullo, aunque rápidamente redirigió la atención hacia las jugadoras actuales y hacia el trabajo que quedaba por hacer en materia de igualdad. Ese gesto, coherente con su trayectoria, resume bien por qué la elección fue tan apropiada.
El formato moderno: hacia la Copa Davis
Durante años, la Billie Jean King Cup mantuvo un formato propio con rondas eliminatorias disputadas en sedes de los equipos locales. En los últimos años, la ITF ha avanzado hacia un formato de Final a semana corrida con varios países compitiendo en una sede única, similar a la reforma que la Copa Davis adoptó en 2019.
Este cambio ha sido objeto de debate. Los defensores argumentan que concentrar las mejores selecciones en un solo lugar durante una semana facilita la cobertura mediática y crea un ambiente de competición más intenso. Los críticos señalan que se pierden los partidos en casa, con el ambiente único que genera jugar ante el público propio.
Grandes momentos y equipos históricos
Estados Unidos ha dominado históricamente la competición, con más de 18 títulos que reflejan la profundidad histórica del tenis femenino norteamericano. Pero la historia reciente pertenece a la República Checa, que entre 2011 y 2018 ganó seis títulos en ocho años, una concentración de éxitos que ningún país había logrado antes. La era checa coincidió con la explosión de Petra Kvitova, dos veces campeona de Wimbledon, como líder de un equipo que generación tras generación producía tenistas de primer nivel.
España también tiene una historia notable en la competición, con victorias en 1991, 1994, 1995 y 1998. El equipo español de los 90 fue una de las mayores potencias del tenis femenino mundial, con Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez como piezas clave de un equipo que ganó cuatro veces en ocho años.