La carrera de Andre Agassi es una de las más complejas y apasionantes de la historia del tenis. Pasó de ser el rebelde del circuito —con pelo largo, ropa de colores y una actitud desafiante— a convertirse en uno de los tenistas más completos y respetados de todos los tiempos. Ganó 8 Grand Slams en cuatro superficies distintas, completó el único Career Golden Slam masculino de la historia y fue número 1 del mundo por primera vez con 25 años y por última vez con 33, un arco de madurez tenística que tiene pocos equivalentes.
Origen: Las Vegas y el padre obsesionado
Andre Kirk Agassi nació el 29 de abril de 1970 en Las Vegas, Nevada, el cuarto hijo de un inmigrante iraní llamado Emmanuel “Mike” Agassi que había competido en boxeo en los Juegos Olímpicos y que estaba decidido a convertir a uno de sus hijos en tenista profesional. Desde que Andre tenía dos o tres años, su padre instaló una máquina lanzapelotas en el jardín y le hizo golpear miles de bolas al día.
A los trece años fue enviado a la Academia de Tenis de Nick Bollettieri en Florida, donde perfeccionó su juego de fondo y desarrolló el retorno del saque que sería su arma más temida. Dejó la academia con dieciséis años para unirse al circuito profesional.
Los primeros años: el rebelde del circuito
En sus primeros años en el circuito, Agassi era conocido tanto por su juego como por su imagen. Su ropa de colores chillones, su pelo largo y su actitud desenfadada lo convirtieron en uno de los primeros tenistas en ser una verdadera celebridad mediática, más allá del deporte. En 1990 llegó por primera vez a una final de Grand Slam, en el Abierto de Francia, pero la perdió.
Su primer título de Grand Slam llegó en Wimbledon en 1992, una victoria sorprendente dado que la hierba era teóricamente la superficie que menos favorecía su juego de fondo. Esa victoria demostró que Agassi era más que una imagen: era un tenista excepcional.
El Career Golden Slam: el logro único
El logro más distinguido de Agassi es haber completado el Career Golden Slam, el único hombre en conseguirlo. Ganó el US Open en 1994, Wimbledon en 1992, el Abierto de Australia en 1995, la medalla de oro olímpica en Atlanta 1996 y Roland Garros en 1999. Este último fue el que cerró el ciclo, y con él Agassi se convirtió en el único hombre que ha ganado los cuatro Grand Slams y el oro olímpico a lo largo de su carrera.
La versatilidad técnica que ese logro requiere es extraordinaria: la tierra batida de Roland Garros, la hierba de Wimbledon, el cemento de Nueva York y Melbourne, y la presión única de los Juegos Olímpicos son contextos tan diferentes que dominar todos ellos exige una adaptabilidad táctica y física fuera de lo común.
La resurrección con 30 años
Uno de los capítulos más fascinantes de la carrera de Agassi es su vuelta a la élite tras un período de resultados mediocres a mediados de los noventa. Entre 1996 y 1998, cayó hasta el puesto 141 del ranking mundial, aquejado de lesiones y falta de motivación. Su regreso fue gradual pero imparable: en 1999 ganó Roland Garros y el US Open, y entre 2000 y 2003 ganó tres Abiertos de Australia más.
Fue número 1 del mundo por última vez en 2003, a los 33 años, convirtiéndose en el tenista más mayor en alcanzar ese puesto en la era abierta.
Legado y vida tras la retirada
Agassi se retiró en 2006 tras una derrota en el US Open, despedido con una ovación de pie que emocionó al mundo del tenis. Su autobiografía “Open”, publicada en 2009, en la que reveló su consumo de drogas durante los noventa, fue un éxito de ventas y un documento honesto y literariamente notable sobre la vida de un deportista de élite.
Tras la retirada fundó con su esposa Steffi Graf la Andre Agassi Foundation for Education, dedicada a la construcción de escuelas en Las Vegas para niños desfavorecidos, un legado social que muchos consideran su mayor logro personal.