El viento es uno de los factores más incómodos en el tenis al aire libre, pero los mejores jugadores lo tratan como una variable más del juego en lugar de una excusa. Con los ajustes correctos, el viento puede incluso convertirse en un aliado táctico.
Cuando juegas con el viento de espaldas (el viento empuja tus golpes), la bola vuela más de lo normal y tiende a irse larga. El ajuste principal es reducir la potencia de los golpes y aumentar el topspin: el efecto topspin hace que la bola baje más rápido y ayuda a mantenerla dentro de la pista. En el saque, el mismo principio: saca con menos velocidad y más efecto slice o kick para controlar el rebote. Si el rival tiene el viento en contra, sus golpes llegarán más cortos y lentos, lo que puede aprovecharse para acercarse a la red con mayor comodidad.
Con el viento de frente (en contra), ocurre lo contrario: la bola se frena y se queda corta. Debes golpear con más fuerza y elevar ligeramente la trayectoria sobre la red para que la bola llegue profunda. Los golpes cortos con viento en contra son fáciles de atacar para el rival. El saque también se ve afectado: la bola tiende a quedarse más corta y con menos velocidad, así que es buen momento para buscar un primer saque potente que sorprenda al rival, que puede estar esperando un saque más lento.
El viento lateral es quizás el más desestabilizador porque desplaza la bola de forma impredecible. La clave es anticipar la corrección: si el viento sopla de izquierda a derecha, apunta hacia la izquierda de tu objetivo para compensar la deriva. Esto requiere práctica y calibración en cada partido, ya que la fuerza del viento cambia. El lanzamiento en el saque también se ve muy afectado: hazlo más bajo y cerca del cuerpo para reducir la influencia del viento sobre la bola en el aire.
Mentalmente, el viento genera más errores no forzados y la paciencia se vuelve aún más valiosa. Aumenta tu margen sobre la red (pasa la bola un metro más alta de lo habitual) y no intentes ganadores que normalmente sí entran: en viento, lo sólido gana a lo espectacular.