El draw es el proceso de tensar el arco tirando de la cuerda desde su posición de reposo hasta el punto de anclaje del arquero. Es uno de los movimientos técnicamente más complejos del tiro con arco porque debe realizarse de forma consistente en todos y cada uno de los disparos, independientemente de la fatiga acumulada, la presión competitiva o las condiciones ambientales. Un draw inconsistente en longitud o en la trayectoria del codo produce variaciones en la dirección y la velocidad de la flecha que no pueden compensarse con el ajuste de la mira.
La correcta ejecución del draw implica iniciar el movimiento con la espalda, no con el brazo. El codo de la mano de tracción debe subir y retroceder en un arco continuo mientras el trapecio inferior y los romboides se contraen para acercar el omóplato hacia la columna. Este patrón de movimiento permite transferir la tensión del arco a grupos musculares grandes y resistentes, en lugar de sobrecargar el bíceps y el antebrazo, que se fatigan mucho más rápido y producen temblores que arruinan la puntería.
En el arco recurvo olímpico, la tensión en el punto de máximo draw es constante y debe mantenerse durante el tiempo de puntería. El clicker actúa como el indicador de que la longitud de draw ha llegado al punto correcto: cuando la flecha pasa por debajo del clicker y este cae, el arquero recibe la señal para soltar. Esta sincronización entre el draw, la puntería y la suelta es el núcleo de la técnica avanzada del arco recurvo y puede llevar años de entrenamiento diario alcanzarla de forma automatizada.