El gold es el corazón de la diana y el objetivo último de cada disparo en tiro con arco olímpico. En la diana estándar de competición al aire libre, el gold ocupa la zona amarilla central y se divide en dos sub-anillos: el 10 exterior y la X interior. Ambas valen lo mismo en puntuación, pero la X tiene un papel especial como criterio de desempate que puede decidir un combate en los momentos más tensos de la eliminatoria olímpica.
La dificultad de acertar el gold de forma consistente varía enormemente según la distancia. A 18 metros en indoor, el anillo de 10 de una diana de 40 centímetros resulta técnicamente accesible para arqueros de nivel nacional. A 70 metros al aire libre, con viento cambiante y la presión de la competición, mantener un promedio alto de golds por serie es la marca que distingue a los mejores del mundo. Los finalistas olímpicos suelen disparar series con puntuaciones de 29 o 30 sobre 30 posibles en el momento de mayor exigencia.
El gold también tiene un papel psicológico. En el sistema de sets que usa la competición olímpica de recurvo, ganar un set por diferencia de un punto puede cambiar el ritmo del combate. Un arquero que acumula golds en los momentos clave fuerza al rival a asumir más riesgo, lo que puede provocar errores en cascada. Por eso los entrenadores de alto rendimiento trabajan tanto la concentración específica para el punto caliente, ese momento en que la puntuación acumulada presiona al arquero a buscar el gold cuando más le cuesta mantener la calma.