Desde la primera edición del Campeonato Mundial de Touch Rugby en 1988, Australia ha sido la potencia dominante del deporte a nivel global. El número de títulos acumulados por los Emus en todas las categorías no tiene precedentes en la historia del touch rugby y difícilmente será igualado en el futuro próximo.
Un dominio sin precedentes
Australia ganó el primer Campeonato Mundial de Touch Rugby celebrado en Sídney en 1988 y no ha parado de acumular títulos desde entonces. La selección australiana ha competido en todas las ediciones del torneo y ha finalizado en el podio de forma casi ininterrumpida en la mayoría de categorías.
Lo que hace especialmente impresionante el dominio australiano es su amplitud: no se trata sólo del equipo masculino senior, sino de prácticamente todas las categorías en las que participa el país. Las selecciones femeninas, las mixtas y los equipos masters han replicado el éxito del equipo principal en sus respectivas divisiones.
Las razones del éxito
El dominio de Australia en el touch rugby tiene varias explicaciones estructurales:
Base de practicantes: con más de 500.000 jugadores registrados, Australia tiene la mayor base de practicantes del mundo. Esto significa una cantera enorme de la que seleccionar a los mejores.
Nivel competitivo interno: las ligas australianas (especialmente las de Nueva Gales del Sur y Queensland) tienen un nivel competitivo altísimo. Cuando un jugador australiano llega al Campeonato Mundial, ya ha competido contra los mejores jugadores del mundo en su competición doméstica.
Tradición y cultura: el touch rugby está profundamente integrado en la cultura deportiva australiana. Los jugadores empiezan a practicarlo de jóvenes, en el colegio y en los clubes locales, y muchos lo mantienen durante décadas.
Las finales contra Nueva Zelanda
Los partidos más recordados en la historia del Campeonato Mundial son las finales entre Australia y Nueva Zelanda. Estas finales, especialmente en la categoría senior masculina, han definido la historia del deporte y han producido algunos de los mejores touch rugby que se han visto nunca.
Aunque Australia ha ganado más finales de las que ha perdido, Nueva Zelanda ha conseguido doblegar a los Emus en varias ocasiones, manteniendo una rivalidad que es el principal motor del crecimiento del deporte a nivel internacional.
El legado del dominio australiano
El dominio de Australia ha tenido un efecto paradójico: al establecer un estándar tan alto de excelencia, ha obligado a todos los demás países a mejorar. Naciones como Irlanda, Papúa Nueva Guinea e Inglaterra han estudiado el juego australiano y han adoptado elementos de su método para reducir la brecha. Este proceso de aprendizaje y mejora colectiva ha elevado el nivel general del touch rugby internacional y ha hecho el deporte más competitivo e interesante para los aficionados.